El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, ha dejado en claro que una de sus máximas prioridades será cerrar el campo de prisioneros de Guantánamo, pero tendrá que superar una serie de obstáculos para cumplir su promesa. Cerrar la prisión, que alberga a unos 250 sospechosos de terrorismo, conlleva abordar una serie de complejos temas legales y de seguridad que hacen poco probable que Guantánamo sea pronto un asunto del pasado.
El cierre de este famoso campo de prisioneros ha sido la base de los planes de Obama para restaurar la imagen y estatura moral de Estados Unidos en el mundo. Según informes periodísticos en Estados Unidos que citan a miembros del equipo de transición de Obama, el nuevo presidente podría emitir un decreto o comenzar el proceso el miércoles, su primer día pleno en ejercicio.
El propio Obama advirtió que resolver el espinoso asunto de Guantánamo podría tomar tiempo. En una entrevista con ABC News, Obama señaló que sigue comprometido con el cierre del campo de detención, pero que hacerlo en sus primeros 100 días en el cargo será un “desafío”.
Obama dijo que ordenará revisar todos los casos. Luego, su gobierno decidirá quién debe ser liberado y quién juzgado, y luego resolverá cómo hacerlo.
El Pentágono identificó a 60 prisioneros como candidatos a ser enviados a sus países o terceros destinos, pero no encontró gobiernos dispuestos a recibirlos o asegurar que no serán maltratados. Entre ellos hay 17 uigures musulmanes chinos, que según el Pentágono ya no son una amenaza, pero no desea enviarlos a Beijing por temor a represalias.
Hay 22 presos que han sido acusados de crímenes, incluido el supuesto autor intelectual de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, Jalid Sheikh Mohammed, y otros cuatro cómplices. Mohammed ha dicho al tribunal militar que desea ser ejecutado para cumplir su deseo de morir como mártir.
El mayor del ejército John Jackson, un abogado designado por el Gobierno norteamericano para defender a Mustafa al Hawsawi, unos de los supuestos conspiradores del 11–S, saludó los supuestos planes de Obama para cerrar pronto Guantánamo.
Obama no ha dicho si prefiere continuar con los juicios militares o transferir los casos a cortes federales, donde los acusados tendrían más derechos y posibilidades de rebatir las pruebas. Sin embargo, ha reconocido que aunque las evidencias sean débiles o adquirida mediante abusos o tortura, los acusados igual podrían ser una amenaza para la seguridad.
“(El desafío es) cómo lograr un equilibrio en la creación de un proceso que incluya el respeto a la ley, hábeas corpus, principios básicos del sistema legal angloamericano, haciéndolo de una forma que no resulte en la liberación de gente que intentó volarnos por los aires”.
Grupos defensores de los derechos humanos han pedido a Obama moverse con rapidez en el tema Guantánamo, algunos incluso pidiendo un plazo.
Human Rights Watch cree que Obama debe comenzar inmediatamente con la revisión de los casos, y que los juicios deben realizarse en cortes federales. Otros deben ser enviados a sus países de origen o instalados en otro sitio. “Cerrar Guantánamo no es fácil, y nadie espera que todos los detenidos salgan el 21 de enero”, señaló Jennifer Daskal de Human Rights Watch. “La clave es comenzar el proceso de revisión de sus casos”.
Docenas de países ya rechazaron pedidos del saliente presidente George W. Bush para poner bajo su custodia a detenidos. Daskal dijo que Obama podría ganar apoyo diplomático con esos países si da un ejemplo enviando a algunos de ellos –tal vez los uigures– hacia Estados Unidos.
Obama tendrá que lidiar con la posibilidad de que prisioneros liberados puedan volver a los campos de batalla en Afganistán o Irak, o unirse a planes para realizar ataques terroristas contra EU y sus aliados.
El Pentágono señaló el martes que 61 ex presos de Guantánamo volvieron o son sospechosos de haber regresado a las milicias y el terrorismo. El portavoz Geoff Morrell señaló que funcionarios de inteligencia han confirmado que 18 han reanudado actividades terroristas y otros 43 son “sospechosos de volver a la lucha”.
El Departamento de Defensa ha comenzado a revisar formas de cerrar Guantánamo, en anticipación a cambios en la política, y ha consultado a asesores de Obama en el proceso, según Morrell.
En tanto, está previsto que los tribunales para los sospechosos de terrorismo continúen sus actividades este mes, a menos que Obama suspenda los procedimientos. Mohammed y otros conspiradores del 11–S deben comparecer el lunes en una sala de tribunales en Guantánamo por audiencias previas al juicio.
