Pocas habitaciones de hotel para alojar a los 15 mil visitantes que acudirán a la cumbre climática, un almacén inutilizado que servirá de gigantesca celda de arresto para alborotadores, sensibles molestias para el negocio navideño y un cuerpo policial que no dará abasto para proteger a 100 jefes de Estado y de Gobierno, además de Obama.
Copenhague resopla pocos días antes de la apertura de la cumbre ante la enorme carga que le viene encima. “Nunca hemos acogido ni por asomo un evento de estas dimensiones”, señaló el jefe de la policía de Copenhague, Per Larse, esbozando una sonrisa. Sin embargo, las arrugas que marcan su frente parecen ganar profundidad de un día para otro a medida que se acerca la cita de 11 jornadas en la que se luchará por la futura política climática.
Más de 6 mil funcionarios, más de la mitad de toda la policía danesa, deberán trabajar durante la cumbre 12 horas diarias en lugar de ocho. El costo del dispositivo de seguridad es de unos 150 millones de dólares. Nadie sabe todavía si los guardianes del orden “solo” deberán asumir tareas de seguridad para proteger a la cúpula directiva de la política mundial, que según lo anunciado estará prácticamente al completo, o si además tendrán que hacer frente a batallas callejeras con alborotadores.
Para el 12 de diciembre se espera la llegada de 30 mil activistas climáticos a la capital danesa, casi todos con intenciones pacíficas. Dado que con ello las “eventualidades” para la policía de la pequeña Dinamarca sobrepasan cualquier medida normal, Larsen ha pedido prestados helicópteros, coches patrulla ordinarios y equipamiento técnico además de perros a sus socios suecos, noruegos y alemanes. A los preparativos se suma un endurecimiento de las multas y, por primera vez, se pondrán a disposición de la policía danesa vehículos lanzagua.
Las detenciones masivas en el anunciado “asalto” de manifestantes al recinto de la conferencia Bella Center posiblemente sobrepasen la capacidad de las cárceles. Por eso se utilizará un gimnasio y un almacén en el barrio de Valby como gigantescas celdas, lo que la activista climática Julie Malling tachó de indigno.
Debido a que la afluencia con 5 mil representantes mediáticos es muy superior a la esperada, la secretaría general climática de la ONU anunció el cese de acreditaciones. “Nuevas informaciones” se comunicarán el 10 de diciembre, cuando la conferencia ya habrá comenzado y el Presidente de Estados Unidos se habrá marchado. Anunció que acudiría el día 9 de diciembre.