La síntesis del barullo hecha por el presidente Barack Obama sobre la detención de un profesor de la Universidad de Harvard fue tan subestimada, y quizás obvia, que apenas sobresalió del revuelo animado por los noticiarios electrónicos.
“La cuestión racial sigue siendo un aspecto conflictivo de nuestra sociedad”, dijo el primer presidente negro de Estados Unidos mientras intentaba neutralizar una controversia que contribuyó a atizar dos días atrás.
Lo que resulta menos claro, sin embargo, es si la histórica elección de Obama está desencadenando cambios en la interacción cotidiana de los estadounidenses comunes y corrientes.
Después de todo, si uno de los más prominentes catedráticos negros del país puede ser detenido en su casa después de una discusión acalorada con un policía blanco, ¿no sugiere eso acaso que el progreso racial con Obama se aplica más al mundo político que al resto de la sociedad?
No, dicen personas diversas que acogieron la inmersión de Obama en la controversia, aunque le causó un poco de incomodidad.
Él tiene una posición privilegiada, afirman, para arrojar luz sobre un asunto inquietante -la discriminación policial basada en el perfil étnico- y llevar a la nación a hablar más abiertamente de las cuestiones raciales en general, así sea brevemente, como lo hizo en un discurso muy escuchado en marzo de 2008.
“La elección de Obama nos entrega a alguien en posición de autoridad para hablar personalmente con esta experiencia”, expresó James Lai, director del programa de Estudios Étnicos en la Universidad de Santa Clara en California. Las interrogantes sobre si los policías detienen a más miembros de las minorías para interrogarlos y registrarlos “engendran ahora un debate mucho más riguroso”.
Pero Obama “tiene que caminar por una línea muy delgada” cuando aborde las cuestiones raciales, consideró Lai. “Debe ser cuidadoso de no caer en la casilla de ser el candidato negro”.
Obama se sorprendió por la magnitud del alboroto sobre el arresto del profesor Henry Louis Gates por policías de la ciudad de Cambridge, Massachusetts, que atendían un reporte de posible robo en una casa, el cual resultó falso.
En una rueda de prensa, Obama dijo que los policíasactuaron “de manera estúpida”, pues supieron que Gates estaba en su propia casa.