Por sus múltiples aplicaciones industriales, militares, en misiones de exploración, rescate y vigilancia, y más recientemente, para desempeñar tareas de aseo, entretenimiento, atender público y asistir a personas mayores o enfermas, no es de extrañar que el interés por los robots sea cada día mayor en el mundo.
Incluso, en algunos países se usan robots enfermeros, dispensadores de medicamentos e incluso, para hacer cirugías de alta precisión.
Pero llegar a estos niveles no es sencillo, pues no basta con la creatividad, también se requieren muchos recursos y conocimientos.
La Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) fundó en 2009 un Club de Robótica, precisamente, para popularizar esta ciencia multidisciplinaria entre sus estudiantes de las Facultades de Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Mecánica e Ingeniería de Sistemas.
La mayoría de los miembros actuales cursan el cuarto o quinto año de licenciatura, y además de dedicarse a sus clases y tareas regulares, también se reúnen semanalmente y trabajan en equipos para crear robots.
Otro de los objetivos del grupo es buscar acercamientos con los colegios, para ir fomentando el interés por la tecnología en los niños y adolescentes.
“Hay buenas oportunidades de trabajo en el campo de la tecnología; más jóvenes deberían estudiar una carrera tecnológica”, opina Leonardo Fields, miembro fundador del club, que aún participa en las actividades, pese a haber terminado sus estudios.
Antes de diseñar y construir un robot, los jóvenes deben tener un conocimiento base.
La UTP cuenta con manuales e información y en el club se les asesora. También deben aprender a soldar, a armar circuitos y a programar sus robots usando lenguajes como LabView, Visual Studio, C++ y C# Basic Stamp.
“Estamos tratando de incursionar en open source usando Arduino”, dice Fields.
Visión estereoscópica, fusión sensorial para localización, simulación en entornos virtuales y uso de sensores inalámbricos son algunas líneas de posibles creaciones para estos estudiantes, quienes ya han experimentado la teleoperación de un carrito con un control de Wii y de un robot mediante un celular, vía Bluetooth.
El profesor Humberto Rodríguez, uno de los coordinadores del club, señala que esta actividad extracurricular le ayuda a los alumnos a desarrollar capacidades multidisciplinarias y fomenta el trabajo en equipo.
En estos momentos, el club está tratando de captar nuevos miembros deben ser responsables y comprometidos para llevar adelante sus proyectos; el más ambicioso es crear un robot “complejo” para competir en un evento internacional como “RoboCup”.
Pero, destaca el docente, los robots que reúnen las exigencias de esos concursos “usan programas avanzados, motores y piezas que tenemos que conseguir”.
Para sus actividades, el club recibe apoyo financiero de la universidad, pero se necesitarían más fondos.
“Conseguir los componentes es lo que nos ha dificultado hacer proyectos más ambiciosos”, dice Leonardo Fields. “Un kit de Lego puede costar unos 279 dólares en internet, más los costos de envío”. A medida que los componentes son más sofisticados, los precios son mayores.
En octubre de 2010, el club organizó la “Primera Semana de la Robótica”, en la que se dictaron talleres y varios colegios donde existen clubes de robótica compitieron con sus robots de Lego en categorías como “Seguidor de línea”, “Sumo” y “ Laberinto”.
Este año hay planes para realizar otra competencia intercolegial en agosto, adelanta la profesora Clevis Lozano, también coordinadora del grupo.
Para más información, puede visitar el sitio: http:/www.clubderoboticautp.com.

