En tiempos recientes no se dejan de oír de cuando en cuando comentarios por demás tendenciosos e infundados contra la cooperación económica chino-latinoamericana en general y chino-panameña en particular, letanías como que hay que ser “vigilantes y cuidadosos” con la relación con China, que “la inversión china viene con ataduras”, que “usualmente viene de la mano de malas condiciones laborales y efectos adversos al medio ambiente”, y que cuidado “que estafen a los panameños” y, etcétera.
Semejantes acusaciones constituyen, simple y llanamente, una insidiosa distorsión de la realidad de los hechos.
En el caso de Panamá, la realidad de los hechos es la siguiente:
Durante los 4 años recién transcurridos a raíz del establecimiento de relaciones diplomáticas entre la República Popular China y la República de Panamá, el flujo comercial bilateral ha registrado un continuo y bastante robusto crecimiento, erigiéndose China como el socio comercial número uno de Panamá a partir de 2019, y manteniéndose en su posición, de larga data, de ser el mayor proveedor de la Zona Libre de Colón y segundo usuario del Canal de Panamá.
Según las estadísticas de la Aduana de China, el volumen comercial entre China y Panamá del año 2020 llegó a los 9 mil 240 millones de dólares, registrándose un aumento del 10.11% interanual. Esta tendencia al alza presenta una connotación especialmente favorable desde el punto de vista de la balanza comercial entre ambas partes, por cuanto el incremento se debió, principalmente, al visible aumento de exportables panameños hacia el mercado chino. Por ejemplo, la carne de res creció en 59.4%, las frutas en 28.3%, el café en 78.5% y el agua embotellada en 68.8%.
Por otra parte, Panamá es un mercado atractivo para empresas e inversionistas chinos. En la actualidad, hay más de 40 grandes empresas de capital chino operando en Panamá, 19 de las cuales tienen establecidos sus centros regionales en Panamá según la ley SEM, y su ámbito de negocio abarca comercio, finanzas, transporte, infraestructura, logística, bienes raíces y otros, creando alrededor de mil 500 empleos fijos locales. Además, más de 70 empresas privadas chinas tienen operaciones comerciales dentro de la Zona Libre de Colón, incluyendo los centros de distribución regional de Huawei, Xiaomi, JAC, CAMCE, etc.
Antes de la pandemia, cada año muchas empresas chinas venían a Panamá para participar en las importantes ferias regionales, tales como EXPOCOMER, Feria de Repuestos Automóviles y Feria de Ruedas. También muchos empresarios panameños viajaban a China para tomar parte en la famosa Feria de Cantón. Vale la pena mencionar que Panamá participó por tres años consecutivos en la Exposición Internacional de Importación de China (CIIE), que se ha convertido en una nueva y promisoria plataforma de intercambios comerciales entre ambos países.
A pesar de las actuales dificultades causadas por la pandemia, ambos países han tratado de concertar sus esfuerzos, tanto a nivel gubernamental como del sector privado, en mantener un buen nivel de actividades de promoción comercial a través de diversas plataformas digitales.
En el marco de la cooperación no reembolsable, se han realizado en los 4 años varios proyectos importantes, incluyendo la donación de un centro de seguridad y emergencias y otra de equipos médicos y clínicas móviles de diagnosis de cáncer de mama.
Mención especial merece la cooperación en el ámbito de capacitación de recursos humanos, donde la parte china ofrece diferentes tipos de becas a diversos gremios y servidores públicos panameños, permitiéndoles realizar viajes de estudios a China para asistir a seminarios de todo tipo y de amplia cubertura temática. Hasta la fecha, más de 5 mil panameños se han beneficiado de estos cursos. También, en este mismo marco de cooperación, expertos chinos han venido a Panamá para impartir cursos de capacitación técnica en temas tales como la horticultura y la acuicultura.
En cuanto a la cooperación en proyectos de infraestructura, varias empresas chinas han ganado por licitación y de forma transparente contratos de construcción, como es el caso del Nuevo Centro de Convenciones Amador, la Terminal de Cruceros en Amador, el Hotel La Compañía en Casco Viejo y el Cuarto Puente sobre el Canal. Todos esos proyectos, más dos megaproyectos de inversión privada china en la costa altántica, es decir, el Sinolam Smarter Energy (SSE) y Panamá Colón Container Port (PCCP), han significado un fuerte impulso a la dinámica económica y laboral local.
Durante la pandemia, las empresas chinas en Panamá asumen activamente las responsabilidades sociales y han donado insumos sanitarios de todo tipo por un valor superior a 1.3 millones de dólares.
Estoy convencida de que, sobre la base de igualdad, solidaridad, confianza, respeto y beneficio recíproco, los lazos de cooperación amistosa entre China y Panamá contemplan aún mejor porvenir de desarrollo.
La autora es consejera Ecomómica y Comercial, Embajada de China en Panamá


