Más de 60 años después de su creación, una nueva era se perfila para la Unesco, ya que por primera vez en la historia, será una mujer quien asuma su dirección general. La diplomática búlgara Irina Bokova fue elegida el jueves en París por la conferencia general para encabezar la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. De esta manera concluyó una puja de poder que se prolongó durante meses.
A la diplomática de 57 años la espera una dura tarea. Los 193 estados miembros aguardan de ella una rápida implementación de las reformas iniciadas por su antecesor Koichiro Matsuura, cuyo mandato finaliza a mediados de noviembre, tras 10 años.
Los reclamos a los que la Unesco se ve expuesta una y otra vez incluyen ineficiencia, insuficiente transparencia y carecer de un perfil claro. Sin embargo, la reforma no es la única tarea que tendrá que encarar esta diplomática de carrera. Al menos igual de difícil podría ser para Bokova cerrar las grietas que dejó tras sí la contienda electoral que finalmente la consagró para dirigir este organismo fundado en 1945 y que tiene sede en París.
El mundo árabe, apoyado por muchos otros países, había querido elegir para el puesto al ministro de Cultura egipcio, Faruk Husni, quien por largo tiempo fue considerado el favorito indiscutido. Pero unos meses antes de la decisión previa en el Consejo Ejecutivo, Husni fue blanco de las críticas de parte de asociaciones de derechos humanos, intelectuales y políticos que acusaron al ministro de 71 años de hacer declaraciones antiisraelíes y advirtieron de su elección.
De una larga contienda diplomática de poder, finalmente y de forma sorpresiva Irina Bokova resultó victoriosa. En las elecciones preliminares secretas, en una primera instancia desplazó a pesos políticos pesados como la comisaria de Relaciones Exteriores de la UE, la austríaca Benita Ferrero-Waldner y al viceministro ruso del Exterior, Alexander Yakovenko. En segunda vuelta finalmente le ganó a Husni, con una estrecha ventaja de cuatro de los 58 votos.
Seguidores del egipcio acusaron a grupos lobbistas judíos y a Occidente de armar una campaña de difamación contra su candidato. “Lo que sucedió demuestra quiénes son los auténticos amigos de Egipto... fue un conflicto norte-sur y lamentablemente, el norte triunfó”, dijo Husni. Pese a que en la primera elección había obtenido la mayoría de los votos, perdió “porque entonces empezó el juego de los judíos en EU y otros grandes países”.
Bokova, madre de dos hijos, trata de poner paños fríos. “Provengo de un país que es multicultural, multiétnico y multirreligioso. Mi familia proviene de un pequeño pueblo en el sudoeste de Bulgaria, donde el 80% de la población es musulmana”. “Nunca creí en las teorías de ‘lucha de culturas’. No creo en ese tipo de división. Y creo que eso tampoco sucederá ahora”, dijo la hija de un ex funcionario partidario comunista.