Geopolítica

El futuro de Libia

El conflicto armado interno en Libia y la reciente Conferencia de Berlín sobre la paz en Libia ofrecen un marco adecuado para analizar el contexto histórico de dicho conflicto, sus consecuencias y algunos matices geoestratégicos, con el propósito de sustraer algunas advertencias para Panamá. Libia, en su conformación geográfica actual, surge durante la ocupación italiana (1911-1945) que unifica las regiones de Tripolitana (la región cercana a Trípoli, ocupada por los romanos en la antigüedad) y Cirenaica (la región cercana a Cirene – ciudad antigua – y la contemporánea Bengasi, ocupada por los griegos en la antigüedad). Una vez finalizada la segunda guerra mundial se proclama el Reino de Libia en la figura del Rey Idris, compuesto por las regiones de Tripolitana, Cirenaica y Fezán (zona desértica conquistada por Italia en su conflicto con el Imperio Otomano).

En 1969, Muamar Gadafi y su movimiento de Oficiales Libres llevan a cabo un golpe de Estado y proclaman la República Árabe Libia (1969-1977), consolidándose Gadafi en el poder entre 1973-1977 con la Revolución Popular, la promulgación del Libro Verde y la proclamación de la Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular Socialista. Gadafi gobernaría Libia por más de 40 años, caracterizándose por violaciones sistemáticas a los derechos humanos, conflictos armados interestatales (contra Egipto y Chad), financiamiento del terrorismo y la búsqueda de armas de destrucción masiva. Entre sus amistades más cercanas estaban Idi Amin, Charles Taylor y Robert Mugabe. Mantuvo una visión panarabista y panafricanista (jugó un rol prominente en la conformación de la Unión Africana), llegándo incluso a proclamarse como el Rey de Reyes Africanos.

En 2011, en el contexto de la Primavera Árabe, estalla la guerra civil Libia. Ante la brutal represión de las fuerzas leales a Gadafi y la eventual perpetración de atrocidades, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprueba la Resolución 1973 (2011) estableciendo una zona de exclusión aérea con el propósito de proteger vidas civiles. La OTAN le dio una lectura distinta a la resolución, brindando apoyo aéreo a los rebeldes y al Consejo Nacional de Transición (CNT), y participando de forma activa en la operación que acabó con la vida de Gadafi.

El CNT pasó a ejercer funciones gubernamentales hasta que se proclamó, vía elecciones (2012), el Congreso General de la Nación (CGN). Posteriormente surgiría un parlamento paralelo denominado la Cámara de Representantes Libios (CRL), lo cual llevó, en parte, al estallido de violencia miliciana debido al vacío de poder que dejó la muerte de Gadafi, que hizo más evidente la ausencia de instituciones, ejército, tradición electoral y cohesión nacional. Luego de diálogos políticos se acordó conformar un Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN), el cual intentaría hacer frente a la dualidad parlamentaria (CGN – cuyo periodo había expirado – y CRL). Sin embargo, este intento fue infructuoso y la CRL conformó un gobierno paralelo.

En ese momento entra la figura de Khalifa Haftar y el Ejército Nacional Libio, el cual se alía con la CRL – ahora con sede en Tobruk -, y que a la fecha controla la mayoría del territorio libio. Haftar es ciudadano estadounidense y libio, formó parte del golpe de Estado que llevó a Gadafi al poder, fue prisionero de guerra en Chad e intentó organizar un golpe de Estado contra Gadafi, radicándose en Estados Unidos en 1990, y regresando a Libia para la revolución del 2011.

El conflicto se ha internacionalizado de tal forma que Haftar es ahora apoyado por Egipto, Francia, Rusia, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, mientras que el GAN cuenta con el soporte de Italia, Qatar y Turquía. La participación de Turquía ha sido objeto de polémica pues además de apoyo militar, firmó un controversial acuerdo de delimitación marítima con el GAN, el cual afecta la zona económica exclusiva de Chipre, Egipto y Grecia, y le permite acceso a una cantidad importante de recursos en el subsuelo del Mediterráneo. En cuanto a Panamá, nuestro país estableció relaciones diplomáticas con Libia el 21 de marzo de 1973. Compartimos espacios en el Movimiento de Países No Alineados y el Grupo de los 77. Desde el colapso de Gadafi, hemos reconocido al CNT (2012) y GAN (2018), cuyo reconocimiento de Gobierno continúa hasta la fecha. La importancia geoestratégica de Libia ha quedado manifestada en las potencias involucradas en la Conferencia de Berlín, cuyo resultado inmediato fue un frágil cese al fuego. Lo anterior, aunado a las tensiones en el Mediterráneo y en el Mar Egeo, así como el rol de Libia y de actores claves como Turquía, Egipto, Grecia y Chipre en el acceso al Canal de Suez (Convención de Constantinopla), al Bósforo y al proyecto “Kanal Istanbul” (Convención de Montreux), hacen necesario el desarrollo de una posición nacional respecto a la cuestión libia.

El autor es abogado y profesor de derecho internacional

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