Para progresar, un país requiere de la participación de sus ciudadanos en todos los ámbitos posibles. Ello incluye la participación en la toma de decisiones políticas, económicas y sociales que se hacen a diario. Se fortalece así a la democracia, que depende del interés y de la constante intervención de sus ciudadanos. Hay un aspecto muy importante que no se considera en el prceso: la relevancia de la representación de los entornos sociales y de los grupos humanos, en especial, de la juventud.
El Estado tiene la responsabilidad de fomentar la participación ciudadana. Implica la creación de espacios para que los ciudadanos puedan expresarse y ser escuchados, un deber y, al mismo tiempo, un derecho fundamental.
Según cifras de la Contraloría General de la Nación, el 52% de la población panameña es menor de 30 años. Panamá es un país joven en el, que justo son los jóvenes, la mayoría en el país. Somos los principales afectados por problemas políticos, sociales, económicos y/o ambientales, ya que, recae en nosotros, la responsabilidad de buscar soluciones o de vivir las consecuencias de malas decisiones.
Es lamentable que sean pocas las ocasiones en las que nuestras propuestas e ideas sean tomadas en cuenta. Cada día, la juventud tiene más retos que afrontar. La falta de recursos, de conocimientos y de espacios para hacerlo, suelen ser impedimentos, que afectan nuestro futuro y el de todo el país.
Para garantizar que los jóvenes se involucren en los asuntos del país, promovamos la equiparación de oportunidades para todos los entornos socioeconómicos y culturales.
Panamá es muy diverso. Esta diversidad debe reflejarse en la sociedad que queremos construir. Vivir en zonas rurales o carecer de recursos económicos no deben ser impedimentos para incidir positivamente en nuestra sociedad. Los jóvenes requieren acceso a información y a educación de calidad que les permita emprender sus ideas.
Es necesario implementar mecanismos que permitan y promuevan los diálogos intergeneracionales. Esto es crucial, porque cada generación experimenta distintas vivencias, que moldean su perspectiva del mundo. Para poder construir como sociedad, se requiere el intercambio de ideas y conocimientos entre personas de distintas edades y entornos. Es importante que, entre todos, determinemos la sociedad que anhelamos.
Las nuevas generaciones debemos entender que no es suficiente quejarnos. Necesitamos actuar. Lo podemos hacer utilizando nuestra creatividad e ingenio, iniciando en nuestros hogares, comunidades y provincias, identificando las situaciones que más nos afectan, sus causas y opciones disponibles para resolverlas. Panamá necesita que trabajemos con mente abierta, sin prejuicios o estereotipos.
En lo personal, me parece miope que asociemos la “participación ciudadana” solo con el sufragio. Existen muchas otras maneras de incidir en el país. Uno de los mejores mecanismos para promover el desarrollo sostenible es la ejecución de proyectos sociales desde el conocimiento de los retos y del empoderamiento en la construcción de soluciones. Las propuestas de soluciones son excelentes oportunidades para todas las personas con voluntad de actuar sin importar la edad, pues, si se desarrollan de forma correcta, son respuestas sostenibles ante cualquier situación.
El Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana, una iniciativa coorganizada por Jóvenes Unidos por la Educación y el Canal de Panamá, se creó para ser un espacio en el que los jóvenes puedan pasar de la crítica a la acción, con la ayuda de profesionales y mentores que los guíen en la construcción de este proceso de incidencia. De este “experimento social” han surgido muchísimos proyectos que impactan a comunidades enteras, mediante la educación, el empoderamiento y el compromiso de cientos de personas.
Alguno de estos jóvenes nunca se han visto en persona y, de todas maneras, logran ejecutar sus proyectos durante la cuarentena. Con presupuestos limitados, obtienen resultados impresionantes. Esto, es sólo otra evidencia de que, ni siquiera una pandemia, es suficiente para frenar el poder de la juventud.
Creo que el camino hacia un país más inclusivo, igualitario y justo para todos sus ciudadanos, tiene como factor clave, las acciones de la juventud que, día tras día, demuestra su determinación y su capacidad de brindar soluciones sostenibles y efectivas.
El Panamá que deseamos para el mañana, se construye desde hoy: alcanzarlo es tarea de todos.
La autora es egresada del LLAC 2.0 y miembro de Jóvenes Unidos por la Educación

