El triste deceso de Horacio Valdés nos ha movido a recordar que el rock panameño nació en los albores de los años 60. Océano, Os Almirantes, Los Miserables, Emilio Regueira y otros, llenaron la rebeldía, alegrías y las angustias de los jóvenes de los 80 y 90.

Aunque nunca se ha registrado en los anales de la música panameña, el rock panameño nació en los años 60. En los 60 y 70, los grupos de zonians que en aquellos años tocaban en clubes y teen clubs de la Zona eran de una alta calidad y, sin exagerar, tenían una calidad de estudio. Love Chain, Mango, Uncle Trip, Midnight Sun, Mandingo y otros que llenaban los clubs y messing around places de la Zona del Canal. Pronto, los panameños nos pusimos las pilas y pudimos tocar en los clubes de la Zona, a pesar de la non grata aceptación de los zonians, sobre todo los de las escuelas que regentaban los teen clubs y que veían a los panameños como strange things y competencia. Los Monsters, Corte de Culebra, El Pie de Mamá, Love Kitty, Gamboa Road Gang, Soap with Camel, Los Montunitos, Ernesto Packing Material, Moon Shadow, Tuira y muchos otros que, dirigidos por virtuosos de la guitarra eléctrica, como Esteban Chicho Arenas, Junior Contreras, Frank Gutiérrez, Papolín, Bebo, Georgy Thomas, Mario Robles, Roberto Bocanegra, Chicho Campos, Simón Visuetty, Tutú Santiago, Quique Maleck, Edwin Martínez, Cáncer Ortega y otros.

En plena dictadura, a raíz del festival de Woodstock en agosto de 1969, en Nueva York, se vino como una ola la furia del rock y en Panamá se organizó un Woodstock panameño, en el área de Las Cumbres, con buena aceptación.

Apoteósico también fue el festival de rock de la Universidad de Panamá, en 1970, organizado por el DEXA, al cual asistieron más de 30 mil personas y estudiantes y en el que se presentaron más de 20 grupos de rock, incluso grupos de muchachas y también del interior del país. Los muchachos llenaban la colina y se sentaban en la hierba para escuchar rock de toda índole, en español, inglés y francés, ante la mirada atónita de don Octavio Méndez Pereira.

Que la paz esté contigo, Horacio, y que viva el rock panameño.

El autor es ciudadano