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La Prensa

¿El último diario en Nicaragua?

Cuando era niño, la casa de mi abuela, Margarita Cardenal de Chamorro, donde vivía, quedaba justo al lado de la imprenta de La Prensa, donde una enorme rotativa “HOE Letterpress” rugía cada tarde velozmente con las últimas noticias, gracias al método de fundir conchas de plomo en relieve.

Luego del terremoto del 23 de diciembre de 1972, que destruyó casi por completo el edificio y la rotativa, el diario interrumpió su circulación hasta el 1 de marzo de 1973, trasladándose desde la Calle del Triunfo hasta el sitio actual, en la Carretera Norte, e imprimiendo con una moderna rotativa “Offset Goss Urbanite” recién comprada, que había sobrevivido la hecatombe.

Fue entonces que mi maestro, Horacio Ruiz Solís, tecleó su magistral titular: “En 30 segundos, solo Hiroshima, y Managua” y su genial crónica del terremoto, que después de tres meses de la noticia tituló: “un ensayo del juicio final”. Todo un paradigma de redacción del periodismo moderno.

A los pocos días de su reaparición, el notable poeta José Coronel Urtecho escribió un telegrama que mi padre atesoraba bajo el vidrio de su escritorio. Decía el telegrama: “Felicitaciones por reaparición La Prensa; para la conciencia del país, cuando La Prensa deja de salir, es como si no sucediera nada, o todo fuera mentira”.

He desempolvado estos recuerdos de mi memoria, porque en sus 93 años de su accidentada existencia, nunca La Prensa ha estado tan cerca de dejarse de imprimir, son ya 74 semanas las que la nueva dictadura la estrangula con un bloqueo aduanero que le impide comprar las bobinas de papel.

No ha hecho falta, esta vez, la censura de prensa ni dos terremotos ni los cierres arbitrarios ni el asesinato de su director mártir, ni la quema total de sus instalaciones para que el telegrama de José Coronel Urtecho cobre una renovada y trágica actualidad.

La falta de papel periódico nos ha obligado a imprimir en papel bond, muchísimo más caro, y a imprimirlo no en la rotativa, sino en una prensa plana, más adecuada para imprimir libros que un diario, con el consecuente disparo en los costos de producción.

Si La Prensa deja de publicarse, Nicaragua será el único país del continente, y posiblemente del mundo, sin un diario impreso, porque hasta en Cuba, donde no hay libertad de prensa, se imprimen dos diarios: el Granma y Juventud Rebelde.

¿Podrán Ortega y Murillo congratularse de haber logrado lo que no logró Somoza, el terremoto del 31 ni el del 72 ni ellos mismos durante la primera administración en los 80? Mi padre vivió censura, cárcel, exilio, cierres, pero nunca Somoza -que al menos pretendía jugar a la democracia- le cortó el suministro vital de papel a La Prensa y no logró silenciarla… ni con la ayuda de dos terremotos.

El autor es periodista, ex ministro y ex diputado


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