En la historia política de Estados Unidos no es inusual que el partido del presidente en funciones pierda su mayoría en el Congreso. En la elección intermedia de 2006, el partido del entonces presidente George W. Bush perdió 30 escaños en la Cámara de Representantes. Este año la paliza fue mucho peor. El partido del presidente Barack Obama perdió más del doble de representantes en la Cámara Baja y casi pierde la mayoría en el Senado.
Para explicar su triunfo, los republicanos han dicho que los votantes expresaron su repudio a la política económica de Obama y a su dispendiosa manera de gobernar. Tienen razón pero su explicación es insuficiente. Los votantes independientes se inconformaron con las políticas económicas de Obama y el ala radical del partido republicano se movilizó para votar en su contra. Un dato interesante es que aún cuando es normal que a una elección intermedia acudan menos votantes que a una presidencial, en 2008, cuando Obama ganó la presidencia, 130 millones de personas fueron a votar, mientras que en 2010 solo votaron 75 millones de ciudadanos, es decir, 45 millones menos.
Los demócratas admiten que sus políticas no han logrado reducir los altos índices de desempleo y que el crecimiento económico sigue siendo débil, pero argumentan, esto no significa que en dos años de gobierno no hayan hecho nada productivo. El gran problema, dicen los demócratas, es que no supieron explicarle a la ciudadanía los beneficios públicos de su trabajo y permitieron que la narrativa de los primeros dos años del gobierno de Obama la hicieran los republicanos.
Yo coincido con esta interpretación de los hechos, pero no disculpo la torpeza de los demócratas para resaltar los beneficios de los logros legislativos de esta administración. Considere, por ejemplo, la Ley de Estímulo Económico de 2009, que incluyó incentivos fiscales a individuos y compañías para ayudarles a crear o conservar puestos de trabajo. Gracias a esto, miles de negocios se salvaron de ir a la quiebra y pudieron mantener estable su fuerza laboral. Lo mismo sucedió con las escuelas públicas que siguieron funcionando con normalidad porque hubo dinero para pagar a los maestros.
La Ley de Estímulo también destinó miles de millones de dólares para invertirlos en obras de infraestructura: transportación, obras hidráulicas, drenaje, medio ambiente, construcción y reconstrucción de edificios gubernamentales y vivienda; programas de energía y de investigación científica que dieron trabajos a cientos de miles de trabajadores. Sin el estímulo económico el desempleo habría aumentado aún más y el sector privado tendría mayores problemas de los que hoy tiene. Sin embargo, de nada de esto presumieron los demócratas y de nada de esto se enteró la ciudadanía.
La misma incomprensión ciudadana fue evidente en el caso de la histórica reforma sanitaria aprobada este año pero cuyos beneficios empezarán a sentirse en 2014; y cuando los ciudadanos erróneamente afirman que el dinero del rescate a las instituciones financieras se perdió, y los demócratas no hacen un esfuerzo adecuado para anunciar con fanfarrias que más del 90% del préstamo ya fue pagado y con intereses.
Otro mito, promovido por los republicanos y nunca contrarrestado inteligentemente por los demócratas, es que los impuestos a los individuos y a los negocios han aumentado durante la presidencia de Obama. ¿Por qué no gritan que el cargo es falso? ¿Por qué no informan que en realidad, los impuestos se han reducido para ambos?
Con la nueva composición del Congreso y a solo dos años de la elección presidencial sería ingenuo pensar que los dos partidos políticos principales buscarán zanjar sus diferencias. Ya el liderazgo republicano ha anunciado que su propósito será impedir la reelección de Obama.
Así, con vistas a 2012, a Obama no le queda más que encontrar la fórmula para reducir el desempleo y recuperar la elocuencia para contarle a la gente cómo le hizo para enderezar la nave que su antecesor dejó a la deriva o tendrá que resignarse a pasar a la historia como un presidente de un solo periodo, que quiso cambiar la historia del país y no pudo.