No se le puede enseñar nada a un hombre; solo ayudarle a encontrar la respuesta dentro de sí mismo”, Galileo Galilei.
La evolución científica y tecnológica actual, en la era de la informática, de la comunicación y de la globalización, implica exigencias nunca antes vistas. La cantidad de información y de nuevos conocimientos que se generan es tan impresionante, que determinan la necesidad de desarrollar tres elementos indispensables en cada uno de nosotros: la apertura, la adaptación al cambio, y el análisis.
En efecto, los cambios a los que estamos confrontados, son y van a ser cada vez más numerosos y frecuentes, lo que implica que debemos tener una gran apertura y adaptación al cambio. La cantidad de información de la cual disponemos hoy en día, hace necesario desarrollar y reforzar la capacidad de razonamiento crítico y de análisis, para poder discernir entre toda esa avalancha de información, la que sea más pertinente, y que nos ayude a desarrollarnos.
Además de estos elementos propios al desarrollo científico y tecnológico, están los ligados al desarrollo económico y social, que se caracteriza, en nuestros tiempos, por una mayor competitividad, y por ende, por una gran movilidad laboral, para lo cual debemos desarrollar una mayor capacidad de integración a nuevos ambientes, otras culturas, y diferentes grupos de trabajo. Esto solo se puede lograr si se cuenta con un buen conocimiento y entrenamiento en las habilidades humanas, y si se trabaja en los obstáculos y se potencian las habilidades de cada uno de los colaboradores dentro de las empresas.
Por lo expuesto anteriormente, el desarrollo empresarial está en una etapa de transición, entre el antiguo modelo rígido, vertical y despersonalizado, hacia el nuevo modelo, horizontal, flexible, y más humano.
El antiguo modelo estaba caracterizado por viejas creencias basadas en una economía con poca competitividad y no muy cambiante, que inducía a la despersonalización de los empleados, al ser considerados solo como meros elementos de producción, lo que trajo consigo bajos rendimientos, la desmotivación, la falta del sentido de pertenencia y una baja satisfacción personal.
Si añadimos a esto, el hecho de que predominaba un sistema de gestión rígido, de estructura piramidal, basado en comunicaciones verticales y unilaterales, en donde el punto de vista del empleado no era tomado en cuenta, y se oía decir a muchos directores, gerentes o supervisores: “No te he contratado para pensar, él que piensa aquí soy yo”, podemos constatar entonces, que se perdía el recurso más valioso: la creatividad, la iniciativa, y el compromiso, además de que esto disminuía grandemente la sinergia y el elemento multiplicador del desarrollo económico, que está constituido por cada uno de los agentes participantes.
En la actualidad, nos vemos frente a un nuevo modelo, basado en una alta competitividad, en donde el sistema de gestión es más flexible, de estructura horizontal, participativo, sustentado por una comunicación multilateral, haciendo la gestión más eficiente y eficaz, por lo tanto más productiva. En este nuevo modelo, se toma en cuenta al colaborador de manera integral, y se procura potencializar sus recursos para que estos sean puestos al servicio de todos. En este nuevo marco, el colaborador se siente más motivado, crea sentido de pertenencia, desarrolla un sentimiento de responsabilidad, demuestra creatividad e iniciativa, lo que hace que aumente su nivel de producción.
En nuestro país, solo un pequeño número de empresas ha iniciado este cambio de paradigma. Este implica el compromiso de la alta gerencia, y de los mandos medios, a capacitarse y a entrenar a su personal en habilidades humanas, para poder brindarle nuevas herramientas a los colaboradores y empoderarlos, para así potenciar al máximo el recurso humano.
Solo algunas organizaciones y empresas han entrado de pie firme a esta nueva era, otras todavía se encuentran temerosas, esperando en el lindel de la puerta, porque todo cambio cuesta, pero es necesario, por el bien de nuestras organizaciones, de las empresas, de nuestro país, de nuestra nación, que todos nos preocupemos por el desarrollo integral del ser humano, sin esto no se obtendrá el desarrollo, ni social, ni económico, que todos esperamos.