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Redes sociales

En defensa de Tik Tok

Habrá sido un año ya cuando mi hermana, entonces con diecisiete años recién cumplidos, entró corriendo a mi cuarto, como si estuviese siendo perseguida por algo, y con el teléfono en la mano, “Magdalena, mi video en Tik Tok lo han visto 45,000 veces.” En aquel momento, compartí en su felicidad efímera, sin ninguna sospecha que en los meses que seguirían, Tik Tok habría de convertirse en una de las redes sociales más importantes. Una combinación de medidas de cuarentena por la pandemia y la soledad resultaron en que muchos jóvenes como yo recurriremos al app como compañía y algo qué hacer durante meses en casa. Así como los usuarios de Tik Tok crecieron, las críticas y confusión sobre la aplicación crecieron. Por un lado, muchas personas de otras generaciones no entienden el afán de la juventud de estar conectados a través del app, mientras que muchas otras perciben Tik Tok como una aplicación de naturaleza superficial, llena de bailes y modas poco prácticas. Aunque no discuto que pasar muchas horas al frente del teléfono puede ser perjudicial, y que las redes sociales por naturaleza pueden ser muy superficiales, vengo a proponer que Tik Tok ha traído también muchas cosas positivas para mi generación.

Por la naturaleza del algoritmo de Tik Tok, es posible subir cualquier tipo de contenido y si terminas en la página de “para ti,” tu video puede volverse viral y ser visto por miles e incluso millones de personas. Esta faceta del algoritmo es única en Tik Tok, y ha permitido a las personas de mi generación, que abarca la mayoría de los usuarios, ampliar su voz y tener conversaciones sobre temas de relevancia política, económica y social. El formato de video de duetos y stitch permite tener conversaciones directas, lo que ha resultado en muchas conversaciones entre la juventud sobre situaciones como los diputados del PRD evadiendo la cuarentena en junio o el reciente escándalo de la fiesta en el yate. Por otro lado, los audios cómicos le han permitido a muchos expresar el disgusto a través del humor con las acciones del Gobierno. Un ejemplo de este fenómeno es el uso del audio del criticado discurso del presidente Laurentino Cortizo y su énfasis en que, “de la mano de Dios, me la voy rifar” en caso de salir positivo de la Covid-19. Jóvenes en Tik Tok han tomado este audio y han capitalizado la ridiculez de esta frase durante una pandemia al hacer videos humorísticos.

Aunque para muchos el fenómeno de Tik Tok es algo incomprensible, para mí, que crecí en un país donde las voces que normalmente han contado han sido las de políticos que llevan años en el gobierno, es refrescante tener la oportunidad de escuchar las opiniones de jóvenes panameños de todo tipo de antecedentes e historias.

La autora es estudiante universitaria


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