Cuentan las malas o buenas lenguas que en una reunión de los altos jefes de Defensa de los Gobiernos de los países que pertenecen al Club de los Siete, uno de esos señores comentaba en tono irónico la ocurrencia del envío de uno de los portaaviones nucleares norteamericanos para ayudar a las víctimas del tsunami asiático de 2004.
A seguidas, el responsable de Estados Unidos (EU) le respondió diciendo que ese portaaviones es capaz de producir miles de raciones de comida tres veces al día, producir energía, cuenta con un hospital equipado con salas de cirugía y produce agua potable. De esos tenemos unos cuantos. ¿Cuántos tiene su país?
Dicen que palabras traen respuestas. En esta ocasión de la tragedia de Haití, la americanofobia se hace presente.
Comienza a circular un e-mail con un informe supuestamente de la Flota Rusa del Norte que asegura que el sismo en Haití es el claro resultado de una prueba de la marina estadounidense. Agrega el informe que es tan sólo una prueba del plan de EU para la destrucción de Irán a través de una serie de terremotos diseñados para eliminar el régimen islámico. A partir de ese informe se desatan las bocinas americanofóbicas.
El teniente coronel de Venezuela afirma que el “Departamento de Estado, USAID y el Comando Sur comenzaron su trabajo de invasión humanitaria al enviar soldados y contratistas para controlar, en lugar de las Naciones Unidas, el territorio haitiano”. Agrega Chávez que “parecería que están desembarcando miles de hombres armados como si fuera una guerra”.
Por supuesto, las otras bocinas acompañan a la bocina mayor y el inefable Daniel Ortega, de Nicaragua, se une al teniente coronel para asegurar que EU se está valiendo del terremoto para ocupar militarmente a Haití.
Don Evo Morales, en Bolivia, no se queda callado y solicita una reunión urgente de Naciones Unidas para repudiar la ocupación militar gringa en Haití.
El secretario de Estado de Cooperación francés, Alain Joyandet, se suma y dice que Estados Unidos trata de monopolizar la ayuda.
Un comunicado de la presidencia francesa es emitido para señalar que “celebra la excepcional movilización de Estados Unidos en Haití y el papel que está llevando a cabo en el terreno”. Y no podía faltar, tarde, pero seguro, el comandante de Cuba dice que “sin que nadie sepa cómo y por qué, miles de soldados de las unidades de infantería de marina de Estados Unidos, tropas aerotransportadas de la 82 División y otras fuerzas militares han ocupado el territorio de Haití”.
Comandante, ¿el cómo y el por qué? Parece que está atrasado de noticias. Según cifras provisionales 111 mil muertos, 250 mil heridos y tres millones sin hogar. ¿Podría, a su decir, “la modesta ayuda cubana” enfrentar esa tragedia?
Para colmo llegó el portaaviones a Haití. El mismo que sirvió para prestar ayuda en el tsunami asiático. El portaaviones Carl Vinson produce 700 mil litros de agua potable, cuenta con 51 camas en su hospital, tres salas de cirugía, 19 helicópteros y produce energía. ¡Qué envidia! No, ¡es mezquindad!