Admito que el encabezado de la nota en El País, me dejó estupefacto. “Lula dice que la detención de Assange atenta contra la libertad de expresión”. “El presidente brasileño se muestra ‘espantado ante la falta de manifestaciones’ de apoyo al fundador de Wikileaks”.
¿Cómo es esto me pregunté, será que a unos días de dejar el poder Lula finalmente ha visto la luz que por ocho años mantuvo apagada? ¿Qué sucedió en el camino al olvido político que de pronto quiere convertirse en el defensor de la prensa de mayor rango político en el mundo? ¿Será este Lula el mismo que hace apenas unos meses, durante un acto de campaña en favor de Dilma Rousseff, dijo que los brasileños no necesitaban “formadores de opinión, nosotros somos la opinión pública”, decía el Presidente a gritos, sin aclarar si el “nosotros” era el gobierno, o él, El Supremo, y el pequeño grupo de partidarios que lo vitoreaba?
Después pensé, si Lula está tan comprometido con la libertad de expresión, ¿por qué en sus ocho años de gobierno no hizo nada para esclarecer los asesinatos de periodistas brasileños? Después de Colombia y México, Brasil es el país del hemisferio donde más periodistas han muerto en el ejercicio de su trabajo, y donde el índice de impunidad para los asesinos de los periodistas ronda el 90%.
Bueno, reflexioné, quizá el problema es que Lula sólo se envalentona cuando el atentado a las libertades sucede fuera de Brasil pero deseché la hipótesis porque recordé la repugnante reacción de Lula ante la muerte de Orlando Zapata, un humilde albañil cubano que ofrendó su vida en la defensa de los derechos humanos. “Yo pienso”, dijo Lula en esa ocasión, “que la huelga de hambre no puede ser usada como un pretexto de los derechos humanos para liberar a las personas. Imagínense qué sucedería si todos los bandidos que están presos en Sao Paulo entraran en huelga de hambre y pidieran su libertad”.
Zapata no abogaba por liberar a bandidos, lo que quería era la liberación de los más de 200 presos políticos, incluidos 29 periodistas independientes, que en la primavera negra de 2003 fueron procesados y condenados en juicios de un día. En la Cuba de sus amigos, los geriátricos dictadores Castro, un periodista que publica una nota en el extranjero no tiene defensa posible porque así lo dictan las leyes cubanas que Lula con tanto ahínco defiende.
Y ya que estamos en la ruta de las preguntas y sugerencias le pregunto, por qué nunca ha criticado a Hugo Chávez, otro de sus incómodos amigos en el hemisferio. ¿Se enteró usted de que en 2009, Chávez sacó del aire a 34 emisoras de radio y televisión que le criticaron? ¿Supo usted que el gobierno acusó a Globovisión de “incitar al pánico y a la ansiedad en la población” por informar que un terremoto había sacudido a Caracas? ¿No le causan pánico este tipo de acusaciones?
Otra pregunta. ¿Qué opinión le merece la promulgación de una ley contra el racismo en Bolivia que propone dejar al criterio de los comisarios de Evo Morales cuándo y por qué un comentario en cualquier medio podría ser calificado de racista y sancionado con severidad?
Otra pregunta más, ¿Por qué no ha criticado al presidente de Ecuador, Rafael Correa, por sus continuos ataques a la libertad de expresión, por sus intentos de maniatar a la prensa o por sus insultos a los comunicadores que critican su gobierno?
Una última pregunta sobre otro tema. ¿No le espanta que su nuevo amigo, el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, condone las lapidaciones a las mujeres y los latigazos y las amputaciones a toda la población?
Presidente Lula, no apresure sus juicios. Hasta el momento estos son los hechos. Assange se entregó a la justicia británica porque desde antes de que se publicaran las filtraciones sele acusaba en Suecia por presuntos delitos de tipo sexual. En lo referente a Estados Unidos, lo único cierto es que The New York Times primero, y luego el resto de la prensa, han venido publicando los Wikileaks. Espere a ver qué sucede y luego opine. Y si tanta urgencia tiene de opinar, respetuosamente le sugiero que vea mi lista de sugerencias. Ahí tiene mucho de donde escoger.