Ese estrés postal de diversos tipos

En 1983, un periodista del diario St. Petersburg Times utilizó, por vez primera, el término going postal. La traducción literal es “volverse postal” y su cuño se debe a una serie de asesinatos violentos –aleatorios y a través de varios años— de empleados postales a mano de colegas del U.S. Postal Service, el estamento de correos de E.U.

Por supuesto, una oficina de correos no es el entorno laboral más estresante del mundo, pero dieron luz a la expresión, que significa desquiciarse, zafarse, ñampearse, o como se diga en tu código postal, chico. Y se corrió y comenzó a ser utilizado para describir actos de violencia semejantes, aunque no sea en la estafeta de tu corregimiento.

Viene a la mente, por ejemplo, el trágico incidente de 1999 en la secundaria Columbine de Colorado, en que dos estudiantes graduandos mataron a 12 escolares y un profesor antes de quitarse su propia vida.

Y ahora, según www.ted.com, sitio que ofrece charlas súper interesantes sobre todo tipo de temas, tenemos otro estrés postal entre teclas, sino manos: el número apabullante de correos electrónicos que se reciben. Los que yo más detesto –aparte del spam o correo no solicitado— es el de las cadenas de reenviar a 10 personas porque así la Virgen del Milagroso Palo de Mango sin Chitras logrará que tu marido no te queme, y que se te corrija la inyectada de botox por practicantes ilegales que te dejó con mueca en vez de sonrisa.

Y Chris Anderson, uno de los curadores de TED, ha escrito un estatuto de reglas para contener el aumento desmesurado de correos de tu bandeja de entrada.

1. Respetar el tiempo de la otra persona. Minimiza el tiempo que le tomará procesar el correo.

2. Responder “corto” o “lento” no es descortés.

3. Sé claro y directo. Define bien el Asunto. Hasta puedes incluir categorías como [info], [acción] o [prioridad].

4. No hagas preguntas o exigencias largas y vagas, porque le pones a esa persona el peso de algo que tal vez no es su problema. Si quieres ayuda, ayúdala a que te resuelva. Si quieres ofrecerla, sé específico: “Prefieres que: a. ¿llame? b. ¿visite? o c. ¿no me meta?

5. No le mandes cc a Raimundo y to el mundo, que los cc multiplican como cuis el número de respuestas totales. Y si eres parte de un chorro de gente a quien la persona A escribió, no aprietes “responder a todos” para que no te aprieten el pescuezo en una de esas.

6. Si te estás refiriendo a un tema o hilo de conversación, incluye lo que permita que tu correo tenga sentido, pero hazlo con mesura.

7. Deshazte de todo el checherero de conejitos bailando, etc., que hacen bultos como adjuntos, o con membretería electrónica que añade al peso del correo.

8. Usa esto: “NRSVP” (NO responder s’il vous plait). Así la persona no se tiene que rascar la cabeza para pensar qué hacer con tu misiva. 9. No tienes que responder a todo. Si el mensaje decía “Gracias por invitarme, voy con fulano” ¡ya! ¡No lo machaques!

10. Desconéctate. Entre menos tiempo te pases mandando correos, más tiempo tendrás para leer zoquetadas, o interactuar con tu familia disfuncional. Pero deja la 44 bajo la almohada, plis.


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