Comparo su campaña con la lucha que se libró en la década de 1960 para poner fin a la discriminación de los negros. “No puedo pediros paciencia, como no se les podía exigir hace medio siglo a los afroamericanos que reclamaban igualdad de derechos”, declaró el presidente de Estados Unidos. Refrendado por una cerrada ovación, Barack Obama prometió el sábado por la noche ante una nutrida audiencia acabar con la medida que prohíbe que las personas que se declaran homosexuales formen parte de las Fuerzas Armadas.
“Pondré fin a la política de Don’t ask; don’t tell (no preguntes, no lo digas), dijo Obama durante la cena anual en Washington de Human Rights Campaign, un grupo defensor de los derechos civiles de los gais con 750 mil miembros. “Ése es mi compromiso con vosotros”. Pero para parte del activismo gay, el compromiso queda corto y, además, carece de fechas, ya que el Presidente no mencionó ni cómo ni cuándo piensa declarar prescrita la polémica regla Don’t ask; don’t tell, que ha permitido que los gais puedan quedarse en el Ejército siempre que no revelen su condición sexual. A cambio, nadie puede tampoco preguntarles por ella.
Sabedor de la frustración del colectivo gay, que considera que nueve meses después de llegar a la Casa Blanca ha sido muy poco lo que Obama ha hecho para sacarlos de la discriminación, el primer presidente negro de la nación se definió a sí mismo como un “fiero defensor de las lesbianas y homosexuales estadounidenses”.
“Sé que muchos de vosotros consideráis que el progreso no está llegando lo suficientemente rápido”, reconoció. “Pero no dudéis de la dirección en la que vamos ni del destino al que llegaremos”, aseguró el Presidente.
Hasta la fecha, Obama había retrasado cualquier decisión sobre el no preguntes, no lo digas, alegando que el Pentágono y sus generales estaban estudiando el asunto. Lo que ahora teme el colectivo gay es que las buenas intenciones del Presidente queden solo en eso, en bonitas palabras y grandes promesas. Algo parecido le sucedió a Bill Clinton en 1993, cuando prometió revocar la marginación de los homosexuales en el Ejército, pero se topó con la oposición de los militares y el Congreso. La famosa política del no preguntes, no lo digas es fruto de aquel desencuentro.
El Presidente hizo muchas promesas en la noche del sábado. A pesar de no apoyar el matrimonio homosexual –debido a sus principios religiosos–, Obama manifestó que pondría sus recursos a trabajar para que se derogue la ley de defensa del matrimonio, que prohíbe al Gobierno federal reconocer las uniones homosexuales efectuadas en los estados donde son legales.