No es nada habitual que un general le diga en público al Presidente de Estados Unidos lo que tiene que hacer. El precedente de Douglas McArthur, que se enfrentó con Harry Truman por la guerra de Corea y acabó despedido, siempre planea sobre los debates en torno a la sumisión del poder militar al poder político.
El general Stanley McChrystal, comandante de las tropas de Estados Unidos y de la OTAN en Afganistán, ha cruzado esta línea delicada que impide a un militar abogar ante las cámaras por una causa. McChrystal, que promueve un aumento de tropas, dijo la semana pasada en un discurso en Londres que reducir la presencia estadounidense –una opción que algunos defienden en la Casa Blanca– es corto de miras”.
Las manifestaciones de McChrystal irritaron al presidente Barack Obama, que el viernes lo convocó inesperadamente. El encuentro tuvo lugar en el Air Force One, que se encontraba en Copenhague, donde Obama había defendido la fallida candidatura olímpica de Chicago. Según las filtraciones, la conversación no fue amable.
“Me sorprendió que el general McChrystal hiciese el discurso en Londres, y creo que al Presidente también le sorprendió. Y al Presidente no hay que sorprenderlo”, dice en Washington un militar estadounidense retirado, que está convencido de que el general no hará más discursos.
“El Presidente merece consejos sinceros, pero estos consejos deberían ser privados”, dijo el secretario de Defensa, Robert Gates. La advertencia a McChrystal no podía ser más clara.
El incidente refleja las divisiones en la administración Obama sobre el futuro de Afganistán, y también las posibles divisiones entre los generales, deseosos de desplegar más tropas, y los civiles, más dubitativos y conscientes del coste político de una guerra de incierta solución.
Lo llamativo del caso es que McChrystal es un hombre de Obama, y sea cual sea la decisión sobre el número de tropas, él deberá aplicarla. El Presidente lo nombró en mayo, tras despedir al general David McKiernan. La idea era aportar una nueva mirada a la guerra tras años de lucha infructuosa. McChrystal, nacido en 1954 y con experiencia en operaciones secretas, recibió el encargo de reformular la estrategia.
El general se lo ha tomado en serio. En septiembre se filtró a la prensa un devastador informe en el que pronosticaba que sin más tropas EU perdería la guerra. El informe ya fue un toque de alerta a la administración Obama. El discurso en Londres acabó de agravar las cosas.