“Tiempo de morada” es la expresión militar para referirse a las preciadas visitas a casa, de vuelta a la vida familiar, que los soldados disfrutan entre los múltiples destacamentos de la guerra moderna.
La necesidad de suficiente tiempo de morada de una distribución más justa y menos estresante de los destacamentos es un hallazgo crucial en un estudio sobre el alarmante aumento en suicidios que afligen a las fuerzas armadas a medida que siguen esforzándose en Irak y Afganistán.
Sobresalen otros factores, incluida la persistente estigmatización de guerreros afligidos que se atreven a pedir ayuda. Y quizá lo que más causa sorpresa es la falta de una oficina de alto nivel del Pentágono y una política de prevención para los cientos de programas en contra del suicidio que actualmente llevan los servicios por separado.
El ambicioso estudio a lo largo de un año, por parte de expertos militares y civiles, fue ordenado por el Congreso luego de enfrentar el hecho que el número de suicidios ha estado aumentando con todo y programas de prevención más intensos. De 2005 a 2009, más de mil 100 integrantes de las fuerzas armadas se quitaron la vida, en tanto los mayores índices se dieron entre soldados del Ejército e infantes de Marina que soportan la pesada carga en los frentes de batalla.
Ni un solo servicio ha registrado aún la profusión de factores involucrados en el suicidio. Una de las recomendaciones más ambiciosas de la Fuerza de Tarea sobre Prevención del Suicidio consiste en crear un proceso de investigación para estandarizar la recopilación y análisis de los hechos de cada caso, de manera muy similar a como se estudia un choque de aviación.
Los servicios castrenses difícilmente han pasado por alto el problema. Sin embargo, algunos soldados han testificado que casi murieron de aburrimiento al escuchar incluso otro informe de “prevención del suicidio”. El desafío radica en volver más creíble y urgente la prevención; para oficiales e incluso más para soldados que luchan con la depresión en una organización monolítica.
Los suicidios son bajas de guerra doblemente trágicas. Están aumentando a un paso histórico, más acelerado que el suicidio en la población civil. La fuerza de tarea mencionada ya presentó una orden para que el Congreso y el Pentágono consideren el suicidio como una misión vital de tiempos bélicos.