Como panameños, tenemos la mala costumbre de leer como escribimos y hablar como leemos. ¿Te has detenido a pensar si realmente manejamos nuestro idioma? ¿Entiendes lo que lees? ¿Es comprensible lo que escribes?

¿Sabías que, en la actualidad, en Panamá, se hablan 19 lenguas, entre ellas, el español?

En reiteradas ocasiones, admito haber tenido complicaciones para hablar correctamente. Aún recuerdo las sesiones del Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana (LLAC) cuando nuestra mentora, Nivia, nos corregía. Cuando un “haiga” se escapaba, su cara de horror precedía una corrección alta y clara. “Es haya”. Su insistencia era un mensaje que no podíamos desoír. Debemos vacunarnos contra la tentación de hablar de cualquier manera.

“Leer es una gran manera de expandir nuestro horizonte de experiencias”, opina Raymond Mar, doctor en Psicología de la Universidad de York, estudioso del comportamiento del cerebro cuando una persona lee. Podemos experimentar, sin viajar, solo leyendo.

“Con el fin de entender lo que hace el cerebro, tenemos que entender lo que hace la mente,” apunta Keith Oatley, profesor de Psicología Cognitiva de la Universidad de Toronto.

“No es el hecho de saber simplemente si un área particular del cerebro se activa cuando leemos, sino en conocer cómo funciona la mente en ese proceso”, coincide Raymond Mar, doctor en psicología , en un artículo publicado por la BBC. La lectura interconecta diversas áreas del cerebro, nos ayuda a adquirir vocabulario y mejorar nuestra capacidad de comunicarnos a través de la escritura .

La lectura comprensiva es crítica para la permanencia de los chicos en la escuela. Son muy preocupantes los fracasos en Español, los resultados de las pruebas CRECER y PISA. El caso más dramático es el de nuestros pueblos originarios: más del 80% de los alumnos no comprenden lo que leen. Se convierten en candidatos a ser alumnos aplazados, repetidores y hasta desertores escolares.

El objetivo no es solo hablar bien. Es entender porqué no hablamos correctamente y la incidencia en nuestro futuro académico y profesional. No olvidemos que son los mismos centros cerebrales que desarrollan la lectura comprensiva, los que condicionan nuestra capacidad de entender lo que nos dicen.

Seguro que a más de uno nos ha pasado que en vez de decir “estábamos” , se nos escapa un terrible “estábanos”. Cuesta mucho hablar correctamente cuando nosotros mismos adoptamos, como buenas, expresiones incorrectas.

Es ahí cuándo debemos detenernos y pensar que si no manejamos nuestra lengua materna con excelencia, cómo aspirar a ser sobresalientes en lo académico y profesional o hablar otras lenguas.

Preservar nuestra esencia es crucial. Los panameñismos reflejan nuestra identidad como pueblo multiétnico y multilingüe. Es característico escuchar palabras como faracho, japai y zarcillo. Muchos lectores se sentirán identificados con estas palabras, características de nuestro país. Lo triste es que también hay muchos que ya no las entienden . Hasta nuestros panameñismos están en riesgo de extinción.

Hablar bien y comprender lo que leemos es crucial para la inclusión de una persona en sociedad . No es asunto de ser intelectuales, sino de entender y entendernos. Comprender lo que leemos y hablar bien deben ser objetivos nacionales .

El autor es egresado del Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana