Era la mejor cacería, era la peor cacería; una cacería de animales exóticos, y también una de animales que abundan en nuestro patio; cacería para alimentar el ego, y también cacería para la supervivencia.

Esta semana, dos expresidentes se fueron de cacería, uno a las sábanas de África en un impulso primitivo que demuestra la necesidad del hombre de sentirse el depredador alfa. Otro, a las planicies de la Asamblea, donde abundan los gatos, los lagartos y los búfalos, en un intento de consolidar poder para su supervivencia.

Uno se fue armado con un rifle y mira telescópica, el otro con un maletín y un discurso vacío; uno con un ayudante que a todas luces hizo todo el trabajo, el otro sorpresivamente sin su amigo fiel que lo acompaña a todos lados.

A uno lo tomó por sorpresa que su “increíble hazaña” se hubiese filtrado en las redes, a pesar de que no sorprendiera a nadie, pues es conocido su hobby; el otro invitó a los medios, llegó en caravana y dio declaraciones, a pesar de estar incapacitado para enfrentar la justicia, cosa que no es poco común en nuestras cortes.

Uno hace despliegue de su virilidad en la foto, junto a un animal muerto por supuesto que no siendo cargado por él, hay que “taquillar”, pero no hay manera de que le tomen una foto con las manos llenas de sangre; el otro anda como un péndulo entre el despliegue de vitalidad y celebración en fiestas y con sus acompañantes, y fotos y videos de sus dolencias, procedimientos y achaques en un intento burdo de probar que su juicio no es más que un show político para beneficio de algunos, en vez de simplemente el accionar de la justicia en uno, apenas uno, de los muchos casos que tiene en su contra.

Uno responde a sus críticas personalmente, de manera roncona y con un grito desesperado. “Me tienen envidia”, dice repetidamente, porque en medio de su narcisismo, no puede comprender que alguien pueda tener un pensamiento negativo hacia su persona a menos que sea envidia de no poder ser él.

El otro tiene un palmarés de opciones para contrarrestar las críticas: Un canal de televisión, varios periódicos, una emisora y un equipo digital encargado exclusivamente de insultar a quienes osan criticarlo.

Ambos expresidentes salieron de cacería, uno consiguió un leopardo, un búfalo y el desprecio ciudadano, el otro consiguió 25 firmas en una carta sin sentido tratando de ayudar a su cría a evadir la justicia Estadounidense, no en un intento de salvarlos a ellos, sino de evitar convertirse en una presa.

El autor es director Ejecutivo de MOVIN