Roberto Micheletti, presidente de facto de Honduras, dio un plazo de 72 horas a la misión diplomática venezolana para que salga del país, en un nuevo signo de que su gobierno considera a Hugo Chávez como principal responsable de la crisis política hondureña.
Durante un encuentro con empresarios en la casa presidencial, la idea más repetida fue que hay que asumir cualquier sacrificio antes de aceptar un presidente manejado por Hugo Chávez.
El derrocado presidente Manuel Zelaya tenía en Chávez a un firme aliado cuando estaba en el poder y ha contado con su ayuda para recuperarlo desde que fue derrocado.
Micheletti, mientras tanto, sigue decidido a resistir la presión internacional para que restituya a Zelaya. A la madre patria -según anunció a este corresponsal- le decimos que no sería justo que nos deje abandonados, pero también le decimos que sabremos resistir si nos abandona. El espíritu numantino que anima a autoridades, empresarios y organizaciones de la sociedad civil es total.
Los empresarios respondieron al bloqueo y las sanciones económicas con la oferta de suplir con su dinero el déficit del presupuesto. Para afrontar las sanciones, Adolfo Facussé, presidente de la Asociación Nacional de Industriales, propuso un aumento de impuestos a las rentas altas y mayor tributación para artículos de lujo.
Esos impuestos no afectarían a los pobres. La recaudación serviría para impulsar programas de asistencia social. Por ahora, no se advierten fisuras ni tampoco nerviosismo en el gobierno interino y el empresariado ante las amenazas de retorno de Zelaya.
“Resistiremos las presiones y el aislamiento. Nos han abandonado países amigos. Aquí estamos en un solo bloque contra la imposición que nos quieren hacer”, dijo crípticamente Micheletti, lo que podría interpretarse como una alusión indirecta a Estados Unidos. Ratificó que “nuestra postura de rechazo al retorno de Zelaya es indeclinable. No tenemos dinero, ni petróleo, ni dólares, pero sí gran voluntad para mantener la dignidad nacional y la democracia (...). Estamos siendo amenazados desde el exterior. La secretaria de Estado Hillary Clinton, me amenazó con más sanciones, le dije que enviara a alguien de confianza para que vea que aquí no perseguimos a nadie”, dijo el presidente de facto.
El presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Amílcar Bulnes, dijo a La Vanguardia: “Honduras va a reescribir su historia a partir del 28 de julio. Vivimos ahora el mayor acontecimiento desde la conquista española porque la independencia no le costó al pueblo hondureño. Esto sí nos está costando. Honduras ya nunca más volverá a ser la de antes. Tenemos que cambiar los empresarios, los políticos, toda la estructura de la sociedad para regenerar la vida pública y tener un mejor futuro. Opino que es un cálculo morboso especular cuánto tiempo va a soportar un país pequeño como Honduras un bloqueo mundial.
Se ensañan con nosotros porque esta nación quiere decidir lo que más le conviene. Micheletti debe ser más agresivo para mostrar al mundo que aquí no hay muertos ni detenidos. Los partidarios de Zelaya se manifiestan sin problemas.
Estamos en calma y en paz, sin perseguidos, tenemos un gobierno civil con todos los poderes del Estado”.
Todos creen que tras las elecciones presidenciales previstas para del 29 de noviembre se levantarán las sanciones.