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Jesús

Hoy nos ha nacido un Salvador: ¡El Mesías !

¡Feliz Navidad, hermanos! Después de estas semanas de preparación, celebramos hoy uno de los acontecimientos más trascendentales para la historia de la humanidad. Dios en su Hijo ha venido al mundo para salvarnos del pecado y conducirnos hacia una nueva vida. Al observar la escena de Belén, encontramos tres personajes, tres verbos y tres sentimientos que nos ayudarán a acercarnos a este hermoso Misterio.

Celebrar:

Después de la celebración anual del misterio pascual de la muerte y resurrección de Cristo, la Iglesia venera con mayor devoción la memoria de la Natividad del Señor: su Encarnación.

Es el Ángel quien irradia con muchísima alegría, se hace portavoz del júbilo que experimenta el cielo y la tierra. El sentimiento que debe predominar en esta época es la Alegría. Alegría porque Cristo es nuestra luz, que ilumina y echa fuera nuestras tinieblas. También es sinónimo de “dar gracias”, por todos los dones materiales y espirituales con que hemos sido bendecidos.

No mundanicemos ni hagamos superficial esta sagrada fiesta. La alegría no está en el consumo, en el licor ni en las compras, los adornos y menos en la música a todo volumen. La alegría está en dar gracias a Dios por lo que somos y tenemos, sea poco o mucho. Especialmente si esta alegría viene de un corazón reconciliado con Dios y nuestros semejantes.

Contemplar:

Descubrimos a la Sagrada Familia, en cuyo centro está Jesús, el Niño Dios. Al observarlos, caemos de rodillas y nos dejamos sorprender por el gran amor y misericordia que ha tenido contigo y conmigo.

Así es. Preguntémonos: ¿Hay amor en mi familia? ¿Logré hacer las paces con quien lo necesitaba? ¿Eres tú Jesús, mi Salvador?

La Sagrada Familia nos anima a ser como ellos, haciendo vida el amor de Dios en el respeto, el diálogo, la comprensión. ¿Qué regalo le puedo ofrecer yo a Jesús? No podemos darle presentes vacíos o sucios, no. Al contrario, el mejor regalo que le podemos ofrendar es nuestra vida entera, nuestra familia entera, juntos transformando una sociedad tan carente de cariño y afecto, de solidaridad y de honestidad. Sagrada Familia forjada en el amor, la oración y el trabajo.

Compartir:

La alegría del ángel se desbordó en los pastores que estaban en vela. Ellos se caracterizan por ser gente sencilla y humilde. Son enviados a ser pregoneros del grito jubiloso: ¡Paz a los hombres de buena voluntad!

Es esa paz que anhela, construye y que necesita cada familia, barrio y nuestra nación. Todos estamos llamados a ser constructores de paz. Quien se encuentre con Jesús estos días, obtendrá paz y llevará la Buena Noticia, como el ángel a los pastores.

No desaprovechemos esta oportunidad de celebrar la verdadera alegría de Cristo entre nosotros que anunció el ángel; el contemplar el amor doméstico que vivió la primera familia cristiana; y compartir la paz que experimentaron los pastorcitos.

Que Jesús, nacido en Belén, sea el Príncipe de la Paz en tu familia. Amén.

El autor es sacerdote católico


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