La meta de alcanzar el poder político dentro de un Estado es para desarrollar planes o proyectos para mejorar la economía, la educación, la salud y lo más importante: mejorar la calidad de vida. Sin embargo, lo actuado por la administración de Laurentino Cortizo se aleja de esos postulados, que en campaña pregonó y hasta detalló en un programa de gobierno, que difundió en cada discurso que ofrecía a los medios de comunicación. Una raya más para el tigre en cuanto a promesas incumplidas y a la larga lista de hechos que ensombrecen más el oscuro pasado del que goza su no tan glorioso Partido Revolucionario Democrático.
Un claro ejemplo ha sido el caso de Panama Ports Compay (PPC). Hasta el momento debato si la renovación de la concesión a PPC, por 25 años adicionales, es la tapa del coco en cuanto a actos irregulares o simple falta de transparencia del gobierno, o habrá si otra situación que supere tan monumental metida de pata.
Lo más insólito es que hace unos meses leí una declaración del administrador de la AMP, Noriel Araúz, donde alegaban que PPC en 23 años de operaciones otorgó 8 millones al Estado tras ganancias por el orden de los 910 millones de dólares. Estas cifras demuestran que algo no cuadra y que debe cambiar de inmediato, porque no genera lo que merece este país.
Expertos en materia comercial marítima, empresarios y estudiosos en asuntos portuarios sostienen que las autoridades locales deben tener mayor capacidad de negociación con PPC y cualquier otra empresa que desee invertir en Panamá. Tenemos un canal ampliado, una posición geográfica privilegiada, y evidentes mejoras en la capacidad logística, sumado a otras condiciones que deberían dejar mayores réditos para el país.
Es recomendable que el gobierno abra una convocatoria y explore otras compañías con la capacidad para el manejo portuario, lo cual generará más fuentes de empleos junto a dividendos que permitan al Estado contar con más recursos que se puedan destinar a la construcción de hospitales, centros de salud, escuelas, universidades, viviendas, carreteras, y otras obras de carácter sociales para combatir la pobreza, la ignorancia galopante y el débil sistema de salud.
Decía el poeta Ricardo Miró: 'Revuelvo la mirada y a veces siento espanto'. Así me siento yo y los más de cuatro millones de panameños que vemos a estos nuevos piratas, corsarios y bucaneros, que venden a esta nación de forma descarada y cínica, sin ver la estela de miseria y desigualdad que ha promovido el PRD.
Hay una pregunta que me queda y quisiera saber si fue evaluada por nuestros negociadores: ¿Da PPC en alquiler algunos terrenos o servicios en las áreas asignadas en el contrato, logrando beneficios extras de lo que originalmente se le dio en concesión?
Duele la patria, duele el corazón, al ver lo que sucede sin que nos pongamos de acuerdo, y digamos no a tanta podredumbre. Panamá lo tiene todo para alzarse como nación próspera y sin desigualdades tan profundas. En nuestras manos está alcanzar ese cambio, seguiremos insistiendo que en la participación activa en los diferentes medios cívicos o políticos, está la solución. Nos toca, como sociedad organizada e inteligente, mejorar nuestra calidad de vida.
El autor es civilista, empresario, economista y abogado

