El Salvador será gobernado desde junio por Mauricio Funes, un periodista que logró que la ex guerrilla alcanzara su anhelo de llegar al poder y que ahora debe decidir qué peso tendrá la izquierda radical en su gobierno y hacia dónde se alineará en la región. En sus primeras declaraciones tras su triunfo en las urnas el domingo, Funes se inclinó por seguir al brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y dijo que pretende gobernar más cerca de Estados Unidos que de izquierdistas en Latinoamérica como el venezolano Hugo Chávez.
Pero muchos aún se preguntan qué tanto peso tendrán en su gobierno los sectores más radicales del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), otrora uno de los grupos guerrilleros más fuertes en Centroamérica que antes trató de llegar al poder tanto por las armas como por las urnas. Del balance interno de poder en su gobierno dependerá, en gran medida, que su gestión sea algo más parecida y cercana a la del moderado presidente Lula o a la del antiestadounidense Chávez, dijeron analistas.
“La principal preocupación es saber qué es exactamente lo que hará una vez en el poder. Hay elementos en el FMLN que tienen diferentes ideas de Funes y quieren un gobierno más cercano al de Chávez o Rafael Correa, de Ecuador”, dijo Mark Jones, profesor de ciencia política de la Universidad Rice.
En su primer discurso como presidente electo, Funes se apresuró a decir además que su objetivo es mantener la estabilidad macroeconómica del país y respetar a las fuerzas armadas, el enemigo del FMLN durante la guerra civil que dejó 75 mil muertos entre 1980 y 1992. Según Roberto Rubio, de la salvadoreña Fundación Nacional para el Desarrollo, Funes y el FMLN estarán acotados para imponer medidas en un Congreso donde tendrá una mayoría relativa y un gran bloque opositor formado por la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), la derrotada de las elecciones, y sus aliados.
“Los márgenes que tiene de maniobra son limitados. Si nos atenemos al discurso del presidente electo y los voceros de su partido tendríamos una izquierda moderada, pero eso también dependerá de si Arena deja gobernar y no se convierte en una oposición pura y dura”, explicó.
Arena, que gobierna el país desde 1989, es considerada de las derechas más radicales de América Latina, tanto que actos terminan con un himno que dice “El Salvador será la tumba donde los rojos (comunistas) terminarán”. Sin embargo, ha prometido ser una oposición constructiva.