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Educación

La década perdida...

Esta semana nos estrellamos, de frente y sin casco, contra una locomotora llamada realidad. Y no me refiero a un accidente, sino al resultado de una gran cadena de irresponsabilidades, que ha hecho crisis con la publicación de los resultados del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes o Prueba PISA, del cual Panamá participó después de casi una década de estar escondidos para que nadie se diera cuenta “oficialmente” de lo que pasaba. Y no es que el resultado sea muy distinto al esperado, pero siempre es triste cuando la realidad nos arrebata la esperanza.

La prueba, como cada tres años, se puso el año pasado a unos 600 mil estudiantes de 15 años, a lo largo de 79 países. En Panamá, lo presentaron 6 mil 732 jóvenes de diversas regiones geográficas y nivel socio económico, buscando una muestra representativa de la realidad nacional. Los temas cubren comprensión de lectura, matemáticas y ciencias, usando preguntas de opción múltiple, y de desarrollo de conceptos para evaluar la capacidad de pensamiento abstracto y análisis. Al ser el mismo examen en todos los países, permite hacer comparaciones directas.

Los resultados globales se presentaron en tres tomos que representan más de mil páginas de información muy densa, pero llena de datos que deben definir cómo intervenir para mejorar la educación. Interesante la forma como se correlacionan variables para sacar conclusiones no solo reveladoras, sino tremendamente exactas, como que el mundo sigue preparándose para estudiar en papel, cuando la mayoría de la información se presenta en pantallas digitales.

Panamá ocupó el séptimo lugar en lectura, y el tercero en matemáticas y ciencias. Desgraciadamente, comenzando por la cola. Los únicos países con peores resultados fueron República Dominicana y Filipinas en las tres asignaturas. En lectura, superamos además a Kosovo, Líbano, Marruecos e Indonesia.

Sin entrar en tediosos detalles numéricos, menciono nuestros principales números. El 36% de los estudiantes panameños alcanzó el nivel mínimo aceptable de comprensión lectora, comparado con el 77% del grupo global. El 19% llegó al nivel básico en matemáticas (promedio mundial 76%), y en ciencias, el 29% de los panameños alcanzó el nivel básico, frente al 78% global. Con esos números, por más que los torturemos, es evidente lo mal que andamos.

Cuando comparamos con los resultados de 2009, hemos subido de 371 a 377 puntos en lectura, pero bajamos 7 puntos en matemáticas y 11 en ciencias. Y esto, tras la imperdonable irresponsabilidad de no inscribirnos en las pruebas de 2012 y 2015, con la ridícula excusa de “no desilusionar a los profesores que tanto se esfuerzan”. Pues les informo que hemos perdido 10 años imaginándonos que las medidas que se tomaron (si es que se tomó alguna), mejorarían los resultados. Obviamente, nadie será responsable y nuestros estudiantes serán cada vez menos competitivos en un mundo que, todo indica, será dominado en lo académico por los países orientales, donde los mejores resultados los obtuvieron China (en las cuatro provincias evaluadas), Singapur, Macao y Hong Kong, seguidos por Estonia, y los ya clásicos Canadá, Finlandia, Irlanda y Corea (del sur).

Pero la próxima huelga seguro será para pedir aumentos. Yo propondría que se les aumente a los docentes, el doble del porcentaje de mejoría que se obtenga en el promedio de los exámenes PISA. A ver si se ponen las pilas.

Algunos otros datos: los resultados no se correlacionan directamente con que los países sean “ricos o pobres”. Sin embargo, dentro del mismo país, los niveles socioeconómicos más altos superan a los estudiantes de escasos recursos. En Panamá, los estudiantes de escuelas “con recursos” obtienen en promedio 95 puntos más en lectura, que sus contrapartes con peores condiciones. Esto profundiza más la desigualdad en un país que, por su tamaño y recursos, no hay manera de justificarla.

Pero siempre hay quienes encuentran excusas. No faltarán quienes descalifiquen la prueba, por haber sido hecha por la OCDE, que “odia a Panamá”. Otros, se consuelan diciendo que solamente siete países han mejorado sus índices. Pero es que no es lo mismo estar en el nivel de Finlandia, y perder siete puntos en matemáticas, que perderlos en el sótano, como nos ha pasado a los panameños.

Eso si, el examen nos confirma optimistas. Los panameños ocupan el primer lugar considerando que “confrontar fracasos, no tendrá impacto en su vida futura”. Supongo que esto es consecuencia de ver como viven un montón de políticos que simplemente mantienen la bipedestación, porque nunca cayeron...

El autor es cardiólogo


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