La protección del medio ambiente es un tema que se debate en todos los niveles en casi todos los países del mundo. Observamos con preocupación los efectos del cambio climático (sequías, inundaciones, aumento de la temperatura, etc.). que afecta a grandes sectores de la población. Esto hace más imperativo el compromiso de proteger los recursos naturales (suelo, flora, fauna, agua y aire ), y darles el uso responsable, de manera que también puedan ser utilizados por las futuras generaciones.
En nuestro país, desde el antiguo RENARE ( Recursos Naturales Renovables ), hasta el hoy Ministerio de Ambiente, se han venido tomando medidas para el ordenamiento, control e incentivos en el uso y protección de estos recursos. Gracias a estas medidas tenemos hoy diferentes categorías de áreas protegidas como los parques nacionales, refugios de vida silvestre, bosques protectores, reservas forestales, corredores biológicos y humedales , entre otros, los cuales representan, en la actualidad, aproximadamente, un 62 % del área boscosa del país y alrededor del 25 % del área total.
Uno de los ecosistemas que merece nuestra atención, por su valor para la biodiversidad y efectos en el equilibrio ecológico, es el de los humedales. Que son “bosques que se encuentran en los litorales Atlántico y Pacífico de las regiones tropicales y subtropicales del planeta, con una vegetación que puede crecer en suelos inundados, es decir, adaptados a condiciones muy difíciles. Allí encontramos grandes áreas cubiertas por algunas especies vegetales, donde sobresalen manglares y cativales”, entre otras,
Forman parte de los humedales las zonas costeras, los manglares, pantanos, ríos, lagos y arrecifes de coral. En Panamá encontramos una gran cantidad de humedales principalmente en la costa pacífica, como los del Golfo de Montijo, Golfo de Chiriquí, Bahía de Panamá, Bahía de Chame, Punta Patiño y Bahía de San Miguel . En la costa del Caribe sobresalen los humedales de San San Pond Sak,en Bocas del Toro, los de Colón y Guna Yala. Los de la laguna de Matusagaratí, en la provincia de Darién.
Los humedales, además de ayudar a mantener un equilibrio ecológico e hidrológico, minimizan los efectos de la erosión causada por las olas, mareas y vientos. Actúan como una esponja que absorbe grandes cantidades de agua en el sistema de raíces de las plantas predominantes, protegiendo contra las inundaciones.
Otros estudios indican que en estas zonas cubiertas de manglares, se ejecutan importantes ciclos de reproducción de muchas especies marinas. Sus aguas y manglares son refugios para las larvas de variedades de peces, crustáceos como el camarón, langosta, cangrejos y otros. Los investigadores nos dicen que los humedales son áreas de refugio y anidación de aves como pericos, loros, patos, garzas, playeros y garza azul ; de mamíferos como venados, gato de mangle, mapaches, mono araña y aulladores, entre otros, y reptiles como cocodrilos, iguanas y tortugas.
A pesar de la importancia de estos ecosistemas y el papel que desempeñan para las presentes y futuras generaciones, vemos con preocupación la destrucción por el incremento de las fronteras agrícolas, ganaderas, tala para obtener leña, proyectos inmobiliarios y la utilización de los mismos como vertederos de residuos inorgánicos y aguas servidas.
Las autoridades pertinentes y los gobiernos municipales deben estar atentos a ello. No permitamos que se siga deteriorando estas áreas que pertenecen a todos. Para ello, debemos invitar a los niños, a los jóvenes y adultos a conocer el valor de estos ecosistemas costeros, los beneficios que nos brindan y cómo protegerlos.
El mes de febrero se celebra el mes de los Humedales, hagamos honor al objetivo de su creación : “Conservación y uso adecuado de los humedales”.
El autor es ingeniero agrónomo
