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La salud mental en la era pos pandemia

La Covid-19, natural o artificialmente producido, no importa, ha cambiado la vida en casi todos los países del mundo y seguramente tendrá que ver con muchos de los cambios que sobrevendrán. El aislamiento, las restricciones, la ansiedad, el estrés, los cambios en la rítmica del sueño, el corte de las interacciones sociales, el entretenimiento, las pérdidas de familiares y del empleo, más el impacto gravísimo en la educación, son solo algunos de los efectos que todos hemos vivido, por obligación, durante ya nueve meses.

Una mirada al pasado y nos daremos cuenta que la realidad económica y social del presente es inusitadamente muy diferente. Miles de estudiantes desalentados y repitentes, miles de trabajadores de todos los sectores, prácticamente abandonados a su suerte, miles de niños que se han sumado a las filas de la pobreza extrema, en contraste con los políticos y funcionarios buscando atracar al exiguo erario, son indicadores de una situación percibida con desesperanza.

Aunado a todo este panorama somos testigos todos los días del comportamiento procaz y desconsiderado de muchos panameños y extranjeros, mostrando un analfabetismo social, que raya con lo patético y la criminalidad. Es obvio que este modo de comportase de unos pocos desadaptados afectan la seguridad y la tranquilidad de la mayoría.

El gobierno ha sido persistente en solicitar la cooperación con las medidas de contención, aunque el éxito ha sido muy limitado. Ahora con el aumento de los casos positivos y el número de fallecidos se ha visto obligado a restablecer toques de queda y cuarentenas en las provincias de mayor incidencia de casos. El cansancio y la fatiga son visibles. Hasta el presidente Cortizo ha dado muestras de desconcierto ante semejante situación. Los equipos de salud para la atención de los enfermos de Covid-19 han alcanzado un alto nivel de fatiga física y psicológica; mientras que la capacidad de espacio y recursos van aproximándose al punto crítico.

En contexto, la salud mental de la población se encuentra en un estado crítico. Los asesinatos, las violaciones, las estafas, la precariedad de los ingresos familiares, el abandono de las obligaciones de manutención y protección de los niños, el maltrato intrafamiliar, los abusos físicos y psicológicos, así como la insubordinación social, son el caldo de cultivo para la emergencia de una mayor irritabilidad emocional y de afecciones psicológico-psiquiátricas que están siendo atendidas de manera muy básica.

El coronavirus, al obligar al aislamiento y a la cuarentena consecuentes, ha originado un caudal de afectaciones en la salud mental de miles de personas en el mundo.

Aparte de las complicaciones neurológicas y de producir el funcionamiento irregular de varios órganos del cuerpo, hechos que de por sí implican cambios en el estado de ánimo, algunos estudios, como el publicado por el doctor Ryan Berlung en el Journal of Endocrinological Investigation de la Cleveland Clinic, el 8 de diciembre de 2020, muestran que la Covid-19 afecta el flujo de sangre a las cavidades del pene, con lo cual complica la función eréctil. Aunque este estudio relaciona la Covid con estos efectos, la pregunta que los científicos, como la doctora Dena Mining, bioquímica y bióloga molecular de la Universidad de Florida, se hacen, es sobre el porcentaje de sobrevivientes a quienes les afectará de por vida.

Ahora, en la situación de emergencia, las autoridades están enfocadas en el control del contagio, hasta tanto se tenga la vacuna y con ello se mitigue el temor, la ansiedad, el miedo y la zozobra que se vive; por lo que pensar, a profundidad, en la estrategia de salud mental pública para la era pos Covid no está en su cuadro de prioridades, aunque justo es reconocer la apertura de clínicas para atender a pacientes con secuelas de la Covid, pero esto no será suficiente . Concluyo este artículo enfatizando en la necesidad de activar un equipo multidisciplinario e interdisciplinario de especialistas en salud mental, que preparen un plan de acción para contener la epidemia de trastornos en la salud psicológica que emergerán con la fuerza de una erupción volcánica y que requerirán tantos recursos como los que se están invirtiendo en esta letal circunstancia.

La era pos Covid estará marcada por grandes retos, dificultades, carencias, sufrimientos y frustraciones, en muchas áreas de la vida personal y social, que, desde mi punto de vista, es necesario mirar con lentes del telescopio espacial Hubble desde ya. La Covid-19 finalmente cederá; el optimismo nos inspira esperanza, pero hemos de actuar con la visión de un futuro realista y complejo.

El autor es profesor universitario de psicología industrial y organizacional

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