Formación educativa

La vida de la sociedad post pandemia

El hombre a través de la historia es conocido como un ser social es un elemento fundamental de la sociedad. Su aprendizaje, costumbres, comportamientos, preferencias, tendencias o relaciones lo definen como un ser humano.

En el tiempo observamos, como el hombre ha vivido transformaciones que le han permitido evolucionar positiva y negativamente, pero enfatizando lo positivo, estos cambios, le han creado la habilidad de la adaptación rápida y vivir la vida con resiliencia.

En el mismo modo de esta evolución del hombre, evolucionan las metodologías, patrones y hábitos de enseñanza y aprendizaje, es un ente importante e inspirador son los formadores, conocidos como docentes que hoy en día han cambiado y han transformado la enseñanza basada en nuevos enfoques y han incluido la aplicación de plataformas para lograr continuar con el fin de formar a la mayor parte de la sociedad, en cualquier lugar remoto del mundo. Esta forma es una de las únicas vías de lograr la continuidad formativa, ante la crisis de la seguridad sanitaria mundial de la sociedad. Conllevando al mundo educativo a coexistir sólo de manera virtual exigiendo de manera imperativa la creación y la aplicación de enfoques innovadores y practicidad de lo teórico creando empatía y el interés continuo al educando, de manera permanente y constante, para lograr mantener el interés de la sociedad de estar siempre formados, para ello se debe mantener un sistema de telecomunicación constante y permanente en todo el mundo.

Después de nueve meses de cambios y adaptaciones del hombre en el mundo por la pandemia, incluyendo el sector educativo, puede concluirse que el desafío mayor a lograrse es conservar el ímpetu en la población de recibir formación y conocimientos, desde un ambiente alegre, ameno, participativo y transformativo de manera constante e integralmente, impulsando el deseo de aprender y ver que el aprendizaje logrado y aplicado mejora su condición de vida, fundamentalmente en el equilibrio natural. El corazón de la educación debe ser lograr que el aprendizaje en todos los niveles educativos siempre sea ameno, participativo e innovador con sesiones educativas de aplicación divertida e interactivas que construyan el equilibrio en el presente y en el futuro, por medio de vínculos fraternos con los demás, la sociedad y con su medio ambiente.

Este equilibrio abarca también el aspecto socioeconómico y reconocimiento participativo de la sociedad, por igual, para todos los entes indistintamente de los niveles sociales al que pertenezca el hombre, porque el fin común es lograr una sociedad culta, educada y formada en la habilidad de resolución de problemas, como base fundamental para el desarrollo y aseguramiento de las generaciones venideras creando una sociedad más humana formada con enfoques de adaptación y sobre todo participativa.

La formación continua es la única vía para lograr que las sociedades y sus elementos prevalezcan por muchos más años, pero para lograrlo es necesario adecuar muchos de sus factores, sobre todo el rango de remuneración que establece la sociedad para algunas carreras y profesiones, porque esto ha creado un desequilibrio en mantener la dinámica de relevo en los profesionales necesarios para realizar las actividades requeridas por la sociedad porque la decisión de la formación profesional de los educandos va más inclinada a lo que recibirá económicamente y no contempla ni siquiera su preferencia, por lo tanto, tampoco vincula en su decisión, las necesidades requeridas por la sociedad. El sistema educativo debe establecer remuneraciones altas a los formadores y facilitadores de los educandos y futuros profesionales que lograrán, a través de una formación más practica (metodología científica) de lo teórico y de lo observado en la sociedad.

¿Por qué esto es lo correcto? Basados en la siguiente premisa: Todos los profesionales han sido formados para realizar una labor y sean también especializado, pero esto no implica que una profesión sea más necesaria que otra, todas son necesarias en un mismo periodo de aplicación, la diferencia en la remuneración solo se debe fundamentar cuando hay más horas laboradas de la regulares o hay un riesgo inminente en realizar sus labores, porque todos tienen el mismo fin, resolver una necesidad en la sociedad.

Pero la labor de un formador no termina en facilitar conceptos y conocimientos a la sociedad, es más de espíritu motivador, debe crear altas expectativas en los futuros hombres por ello es alto impacto de su labor para infundir en el educando la búsqueda continua de la mejora de calidad de vida de la sociedad a través del equilibrio socioeconómico y desarrollo mundial en pro de la vida.

Pero ¿cómo lo hacemos? todos hemos sido formadores en algún momento de nuestra vida, como hermano mayor, como estudiante, como líder, como padre, tutor, como profesional, el valor positivo o negativo de esta formación es observada de quienes han sido formados por nosotros en la sociedad, algunos con acciones negativas y otros con acciones positivas siendo inspiradores para otros, por esto es necesario prestar la atención también los formadores de conocimientos educativos de los niños, jóvenes y adultos, porque de esta acción dependerá en gran manera la calidad de los descubrimientos, innovaciones que impactan, al medio ambiente y al hombre, en sus emociones y sus convivencias propias en la sociedad.

Esto posible lograr un mejor mundo para el hombre si persigue realmente una vida socialmente sana y un medioambiente equilibrado y no la búsqueda individualista de metas para mantener una alta calificación en la sociedad, el hombre es parte de una sociedad, pero primero es persona y luego profesional.

Para lograr el equilibrio de la sociedad se requiere mantener hombres formados continuamente con la practicidad de conocimientos para lograr el estado de madurez, su equilibrio emocional y razonal.

La autora es docente de la Universidad de Panamá

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