“Desde ya”, es una frase que marca un oscuro episodio en la historia de la libertad de expresión, la libertad de prensa y el derecho a la información en Panamá. Es 1982. Veníamos de un “veranillo democrático”, que surge de un cambio climático en lo político. Para firmar los Tratados del Canal de Panamá, la libertad de prensa, la existencia de partidos políticos y el retorno de los exiliados son precondiciones establecidas por los EEUU y que posibiliten la eliminación de la Quinta Frontera y la transferencia del Canal a manos panameñas. Marca la hoja de ruta para la vuelta a la democracia que hoy disfrutamos, bien que no es negociable ni estamos dispuestos a ceder y, mucho menos, a perder del todo.
Hay protagonistas que se les ocurre que, hasta por la propia seguridad personal, hacer un periódico es una protección efectiva, una suerte de escudo contra la arbitrariedad y una defensa de la democracia.
La conversación inicia en un vuelo repleto de exiliados de vuelta a Panamá, en 1979. ¿Qué hacer? En el aire, se gesta La Prensa, aspiración de un medio independiente en un entorno autoritario. Exiliados que no saben de periodismo, que sufren con sus familias, dolor, cárcel, exilio y sombra, se disponen a construir un diario.
La manipulación mediática a la que se somete al pueblo es terrible, al ser ejercido el control de los diarios desde el centro de poder político-militar. La autocensura es justificada por medios y ciudadanos como la mejor manera de salvar el patrimonio y hasta la vida.
Resuenan los sacrificios de hombres como Roberto Eisenmann, con dos exilios; Alberto Conte, con encierros frecuentes en la Cárcel Modelo, y la de muchos otros compatriotas. Los nombres de desaparecidos como el Padre Héctor Gallego y Rita Wald, líder estudiantil de 16 años, son parte de la historia que, a veces, queremos olvidar. Tenerlos presentes es la mejor manera de inocularnos contra el autoritarismo.
En medio de las peores condiciones, nace La Prensa. El primer escándalo que sale a la luz es la puñalada trapera al patrimonio del pueblo. Se publica el asalto a las arcas de la Caja de Seguro Social (CSS) .
En la turbulencia de la década de los 80, muchos medios sufren. Se instaura la figura del censor que determina qué es potable o no publicar. Son medios de comunicación o cooptados o controlados.
En un país desmembrado en su tejido social, con familias divididas, en las que algunos justifican el proceso militar y otros lo repudian, es crucial el papel de los medios que se atreven. La Prensa es, en esos años, la gran promotora del acceso a la información, a la libertad de prensa y a la libertad de expresión. En el cumplimiento de su mandato, se multiplican las amenazas, las intimidaciones,los secuestros, los cierres y las acciones legales.
Reinstaurada la democracia, su papel cambia. La agenda es distinta: el ambiente, la institucionalidad y el acceso a la información pasan a ser pilares de su gestión informativa. El periodismo investigativo se convierte en una misión en La Prensa. Con aciertos y errores, fomenta el sentido de la pertinencia de un riguroso escrutinio público, en especial, de quienes detentan el poder.La Prensa de hoy no se asemeja a la infante de periodismo incipiente ideada por personas que no provienen del mundo de la información. Ha pasado por los dolores del crecimiento. Ha librado al país de un sinnúmero de intentonas de negociados, transacciones debajo de la mesa y de sobrecostos. Calificada por algunos como “perseguidora” y, por otros, como aliada de la democracia. ¿Qué hubiera sido de nuestro país y de su patrimonio sin la auditoría constante de un medio como La Prensa?
Enfrenta hoy retos diferentes: la digitalización de la información, la era de la posverdad, la creciente influencia de las redes sociales y los fake news. Le toca ser flexible y adaptable. La covid-19 es una oportunidad para los medios convencionales de abordar el reto de salud con la mayor seriedad. La manipulación de la verdad, el control de la información o el manejo sesgado de la noticia no son opciones. ¡Larga vida a La Prensa!
La autora es abogada y educadora
