La terapia psicológica es un procedimiento en el que un psicólogo interactúa con un paciente para resolver diversos problemas relacionados con el comportamiento, las relaciones personales, el trabajo, la pareja, la familia e hijos, entre otros. Un psicólogo idóneo con estudios posteriores a sus cinco años de preparación académica universitaria es el mejor consejero para la ayuda que se requiere en salud mental con la ayuda de diversos tipos de terapias psicológicas para niños, adolescentes y adultos. Siendo algunas de ellas la terapia psicoanalítica, la psicodinámica, cognitivo-conductual, la humanista, la terapia gestáltica, neuropsicológica, sistémica y el coaching. La comunicación con el psicólogo es presencial; los dos sentados uno frente al otro e igualmente en las terapias de grupo.
Con la crisis sanitaria actual que nos mantiene en casa jamás nos hubiésemos imaginado que la tecnología sería una herramienta eficaz para atender a los pacientes a distancia por medio del celular y la Internet, y de otros inventos que se perfeccionan que nos permiten una forma más cómoda de comunicarnos.
El Ministerio de Salud en conjunto con la Caja de Seguro Social ofrece una línea de auxilio con el número 169 atendiendo a cientos de llamadas diariamente en casos específicamente de Covid-19 y de atención psicológica. Médicos por Panamá es otra plataforma creada precisamente en este momento crucial de crisis sanitaria para toda aquella persona que requiera una consulta por cualquier tipo de malestar que presente. Es un grupo médico y de profesionales de la salud solidarios que desde sus casas pueden aportar su talento y conocimiento ayudando a otras personas sin distingo de nada y que presenten padecimientos que siguen afectando a la población. Rotary Club Pacífico Ciudad de Panamá es el agente facilitador promotor de esta aventura voluntaria y gratuita a través de un servicio remoto llamado consultorio virtual que tendrá vigencia durante el período de emergencia nacional.
Pero conozcamos un poco más de las llamadas ciberterapias. En estos días me llegó un artículo de la Revista Retina cuyo autor Sergio Fanjul se refiere a Woebot que es un robot de asistencia psicológica. Este tipo de chatbots son solo un ejemplo extremo de cómo la tecnología está incidiendo en el campo de la atención psicológica. Las ciberterapias son acogidas de buena gana por muchos psicólogos, sobre todo, para tratar determinados procesos. Al día de hoy, la sanidad pública británica, el National Health Service, ya ofrece un catálogo de apps validadas científicamente para tratar problemas psicológicos que se pueden utilizar desde el smartphone.
Con la incorporación de las nuevas tecnologías el campo de la psicología parece tan inevitable como en otras disciplinas y hay que ofrecer otras alternativas de atención sobre todo en los nacidos en el mundo digital solo que uno de los grandes retos del tratamiento psicológico a través de Internet es la fuga de información del paciente.
El uso más común de las ciberterapias o terapias a distancia es precisamente el trato a distancia que abarata los costes, facilita encajar las consultas en los difíciles horarios laborales, permite llegar a zonas con cobertura sanitaria deficiente y también ayuda a aquellos que sienten estigma por acudir a la consulta del psicólogo. Y para otros muchos casos como la persona que sufre un fuerte ataque de pánico y que le cuesta estar en espacios públicos y salir de casa. Esta relación a distancia entre paciente y terapeuta puede ser mediante videollamada o chat sincrónico en tiempo real o en diferido por medio de técnicas de inteligencia artificial que registran el estado de ánimo. La ayuda puede estar orientada a los miedos, fobias, estrés, y ansiedad. No es recomendable trabajar las psicopatías severas, tales como brotes psicóticos o trastorno bipolar.
Las búsquedas en Google también son muy reveladoras para detectar personas que investigan formas de suicidarse o hacerse daño. La aplicación Searching Help, creada por la agencia Yslandia, sirve para detectar si un paciente psicótico busca ideas delirantes o sobre suicidio en internet y redes sociales, y así prevenir desgracias.
El problema con las ciberterapias es que no todo el mundo sabe utilizar bien las tecnologías. Puede ser útil para jóvenes y para personas que sienten timidez de ir a un psicólogo. No así para un adulto de edad avanzada o aquella persona que se siente más cómoda teniendo a su terapeuta de manera presencial. Lo primordial es que la persona afectada encuentre la ayuda sea a distancia o de manera presencial
La autora es psicóloga clínica

