Si la mitomanía llegó a Panamá para quedarse, no educamos, desinformamos. Por leer tantas mentiras me están corrigiendo y quiero que divulguen la verdad, porque nosotros en Panamá somos alegres, optimistas y creyentes de la verdad. Pero una mentira, de tanto repetirse, se convierte en verdad.
Todas las luces rojas de alerta que existen en nuestro inconsciente empiezan a parpadear. Pensamos el periodismo no tiene nada de glamour. Al contario las fotos, las caricaturas, las burlas están “glamurosas”. Pero, las fuentes informativas no están en el anonimato.
Sabemos que la carrera de un periodista es tan corta como la de un atleta, pero cuando se alcanza la gloria y el poder en la comunicación se le cede el siguiente lugar a la nueva generación. Son pocas las personas las que continúan y progresan. Algunas crean “blogs” intrigantes, ofensivos. Hay un problema del lobo que devora ovejas. Si bien hay libertad de expresión, hay oscuridad y hay desesperación por el desvío mental de la auténtica “verdad”. Entonces empezamos el peregrinaje psicológico en tiempos de incertidumbres y nos preguntamos: ¿es verdad o es mentira?
He vistos varios mensajes que dicen “fake news”, anglicismo que nos indica que son noticias falsas, y ahora le llaman infodemia. Un sustantivo derivado de información en tiempos de la pandemia. (No lo encuentro en ningún diccionario de la lengua española) .
A veces me pregunto por qué los ciudadanos quieren destruir sus verdaderos países y enredan la información fidedigna en las redes sociales, a las cuales tenemos cada vez más acceso, y tampoco encuentro respuesta.
Si sabemos que hay muchas personas que pescan en ríos revueltos y que ya no lavamos los trapos sucios en nuestros respectivos territorios, la mentira, la desinformación es cada vez más dañina, tanto así, que me intriga saber si hay una nueva plataforma para colocar la información de la Covid-19 a nivel mundial llamada infodemia . El también conocido como Covid-19, llamado “el virus de las noticias falsas”, encontró su aliado en aquellas personas que son mitómanas, grandes actores que practican las mentiras.
Lectores y lectoras, tenemos que imaginarnos una armadura de buena luz a nuestro alrededor que nos ilumine y que nos proteja de los peligros; en momentos que la alegría desaparece, aparece la tristeza y los sufrimientos se multiplican.
Somos humanos y rogamos que este daño emocional que nos ha dejado el coronavirus a nivel global, mundial, sea excepcional para los grandes cambios que se avecinan.
Investiguemos con la verdad, con la verdadera verdad por la cual Cristo murió en la cruz. Si somos creyentes y el mundo no se detuvo con la pandemia, escuchemos e investiguemos con la verdad.
La autora es educadora
