En esta publicación, destacaremos lo bueno y señalaremos lo malo en el sector agropecuario.
Lo malo: ver a los ganaderos protestando en los alrededores del puente sobre el río La Villa y en Divisa, y ser reprimidos por los estamentos de seguridad, por la inadecuada comercialización de sus productos en su mercado tradicional. El nacional, había sido invadido por carne bovina y sub productos lácteos de diferentes rincones del mundo, en nombre de la globalización, de la OMC, de los TLCs, de la tal AUPSA, usurpada por un pediatra neófito de sus funciones, al servicio de importadores inescrupulosos que ilícitamente traían al país agroalimentos sin registros sanitarios (sin cédulas de identidad), una verdadera porquería que como pus ha salido por la acción efectiva de la valiente abogada y nueva directora de la Autoridad de Aduanas, Tayra Barsallo.Felicitaciones por su patriotismo y valentía para defender al productor agropecuario y a los consumidores nacionales.
Los arroceros dejaron de generar noticias negativas. Están calladitos cosechando el grano básico del panameño sin la preocupación de que viene un barco en camino con arroz guyanés de un contrato que nuestro gobierno pasado firmó con ese país, que ayudaría a los arroceros de allá en detrimento de los de acá. ¡Tamaña injusticia! La actual cadena agroalimentaria del arroz determinó que hay en inventario y por cosechar suficiente arroz para no importar.
Todos los desmanes anti agro comenzaron acusando a una agroindustria en Las Cabras de Pesé -que había invertido 100 millones de dólares ,de capital extranjero- de contaminar el río La Villa con atrazina , el principio activo de los matamalezas Gesaprim y Gesapax, utilizados corrientemente en el corn-bell en Estados Unidos, donde se concentran las mayores siembras de maíz en el mundo; aseguran sus moradores que tarde en las noche “el maíz se oye crecer”; más de 35 millones de hectáreas por ciclo anual (5 veces el tamaño de nuestro país). Acá se utiliza en el cultivo de maíz y caña de azúcar industrial desde hace décadas . Cerraron una fuente empleos de 2,500 trabajadores de gran impacto económico en la región de Azuero, y crearon un pánico colectivo sobre el uso de esa agua para consumo humano. Acaban los inversionistas de demandar al Estado panameño por una millonaria suma. Se debe legislar para quienes tomen decisiones como estas, siendo funcionarios públicos; que respondan penal y pecuniariamente y no sea el Estado.
En lo transcurrido de diciembre, último mes de estación lluviosa, los ganaderos del reconocido arco seco del país (Los Santos, Herrera, Coclé y parte de Veraguas) han estado preparándose para afrontar la época seca. No se nota igual en los ganaderos de la región de Panamá Este y la provincia de Darién, donde la ganadería extensiva tradicional se ha incrementado, porque se ceban los terneros machos nacidos en las provincias centrales, además de los de ese sector. Según el INEC, del sacrificio total de ganado bovino, 326 mil reses (hembras y machos) en 2017, 280 mil reses (el 85%) procedían de ésta región del país. Teniendo en cuenta estas estadísticas, consideramos oportuno y necesario que se establezcan las acciones correspondientes entre los ganaderos de esta región y las instituciones del sector público agropecuario, para contrarrestar los efectos de la estación seca venidera contra la ganadería de esta región, de tal forma que la mortalidad de animales disminuya en relación al año pasado, que fue muy significativa estadísticamente. Especialmente porque el ganadero de la región no tiene la tradición de convivir con los efectos adversos de la sequía producto del cambio climático, que llegó para quedarse.
El autor es veterinario, exministro del Mida y exlegislador de la República
