Mitos

Locuras de pandemia...

Desde que comenzó todo el enredo de la Covid-19, ha sido casi infinita la cantidad de bytes que se han escrito y publicado en relación a la enfermedad, cómo se produce, cómo se diagnostica y cómo se trata. Como ya hemos dicho, la necesidad imperiosa de encontrar opciones para mitigar las consecuencias de la infección, ha causado errores que, al ser analizados desde el estricto método científico, ha sido necesario corregirlos y cambiar de rumbo. Finalmente, en eso consiste la ciencia.

Pero, desafortunadamente, a la par de toda esa información útil y bien intencionada, las noticias falsas, conspiraciones y disparates, tampoco se han hecho esperar. Basta que algún “influencer” decida poner sus desvaríos a circular en las redes sociales, para que aparezca un ejército de admiradores a reforzarle sus locuras. Lo triste es que parece que la gente fuera más proclive a creerse esos absurdos, que a tratar de encontrar información seria, proveniente de medios confiables. Pero, aún en las locuras, hay niveles, y hoy veremos algunos de los disparates más inolvidables hasta este momento.

Los tratamientos raros han estado a la orden del día. Hay un grupo de médicos que, en las redes sociales, se llenan la boca diciendo que han tratado “más de cien” pacientes con la Covid-19, que todos se han curado, y que ninguno se complicó. Para comenzar, no debemos olvidar que ya está claramente definido que aproximadamente el 80% de los pacientes tiene una enfermedad leve, que se cura sola, a pesar de lo que hagan los médicos. Líquidos, reposo, vigilancia y, cuando mucho, acetaminofén, son suficientes para que muchos enfermos se recuperen. Las megadosis de vitaminas A, B, C, D, E o el resto del abecedario, el té de eucalipto, el té de clavito de olor, la cúrcuma, la moringa, el ajo, el orégano, el jengibre, el limón y quien sabe cuantos otros potingues naturales con efectos “antivirales e inmunomoduladores”, no han demostrado en estudios de verdad ofrecer beneficio alguno a los enfermos. ¡Ah!, y cuando uno pide a quienes tratan tan exitosamente a los enfermos con ese poco de mejunjes que publiquen sus resultados, las respuestas son tan vergonzosas, como: yo no tengo tiempo que perder escribiendo; yo estoy ocupado salvando pacientes. En fin, una burla a su profesión.

Otros dan recetas realmente sorprendentes, y hasta con explicaciones sobre el mecanismo de acción. Hace unas semanas, recibí un video de un supuesto médico en Miami, con acento de vendedor de carros usados de “Jaialía”, que decía que había curado a tres personas (si, tres), con una mezcla de un vaso de agua hirviendo; tres limones comprimidos en el agua con todo y cáscara, y tres aspirinas. Lo interesante es que el agua hirviendo mataba al virus (y supongo que al paciente también), porque es sensible a la temperatura; el limón, por el alto contenido de vitamina C, protegía el aparato respiratorio, y las aspirinas eran antiinflamatorias y “anticoagulantes”. Como ven, el doctor Fauci evidentemente no conoce a esta “eminencia de la Calle Ocho”. Mi único cuestionamiento estaría en que, si el virus está en el aparato respiratorio, lo de tomarse el agua hirviendo no creo que sirva. Es mejor que se ponga un snorkel y eche la mezcla por el tubo. Así seguro mata al virus antes que llegue a los pulmones.

Pero aún con todos estos, debo reconocer que el premio mayor se lo llevó una banda de gente en Florida, que presentó una protesta formal contra el uso de mascarillas. Y su argumento de veras es contundente. Por favor, siéntense antes de leerlo, porque no respondo si se desmayan de la impresión. Pues resulta que el uso de mascarillas es una interferencia con la maravillosa creación divina del aparato respiratorio de los seres humanos. Si, leyeron bien… Porque resulta que Dios, después de crear a Adán, le sopló y le dio la vida, lo que indica lo importante que es en toda la teoría creacionista la función de los pulmones, los bronquios y la traquea. Una de las defensoras de “la sagrada respiración” considera que las mascarillas son una creación satánica enviada por el diablo para perjudicarnos. Y que, quienes proponemos que se usen, seremos condenados al fuego eterno por violar las leyes divinas. Eso, además de que “obligar al uso de máscaras” es una violación al derecho individual de respirar el aire atmosférico…

El caso es que esto de la pandemia ha servido para alborotar a todo tipo de locos. Y eso, sin entrar en los desvaríos de antivacunas y libertarios, que proliferan como la Covid en pulmón de fumador. Yo, aunque no creo en la astrología, sospecho que el “Mercurio retrógrado” pudiera tener algo que ver…

El autor es cardiólogo

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