La prestigiosa y tan bella como sensata cantautora colombiana, Shakira, no disimula su simpatía por el presidente Álvaro Uribe. En recientes declaraciones a la TV resaltó los cambios positivos que la gestión del actual presidente ha generado en Colombia y no le pareció mal que se presentara a una segunda reelección. En definitiva eso quien lo decide, con su voto, es el pueblo, advirtió Shakira.
Y tiene razón: en Colombia lo decide, libremente, el pueblo. No es lo mismo que en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua aunque abunden los que parangonan la situación colombiana con las de esos países y que suben mucho más la voz cuando se trata de Uribe, que con respecto a los otros. Son los mismos que cuando ya no tienen mas remedio que condenar los atropellos de Chávez, rápidamente sacan alguna declaración contra Colombia no sea cosa de apartarse de lo políticamente correcto y salirse de la ola.
En Colombia los jueces investigan ministros y legisladores y funcionarios allegados a la presidencia. En los otros, eso solo pasa con los opositores. La prensa en Colombia es libre y los periodistas no se callan ni se amedrentan por los ataques y desbordes verbales del Presidente Uribe. Sin dudas este se desubica y extralimita abusando de su posición, pero no pasa de ello, no llega a los extremos de amenaza e insulto de otrospresidentes y presidentas, y no cierra canales ni radios y no tiene cuerpos de choque populares financiados por el Gobierno para que atenten contra medios y periodistas. En los otros es mucho más riesgoso no callarse y ejercer derechos legítimos. En Colombia, no se “fuerzan” por cualquier medio reformas constitucionales y al presidente Uribe no se le ha ocurrido hacer un plebiscito en su favor, en contra de decisiones de la justicia, del Congreso y de las autoridades electorales.
Pero igual Uribe no debería presentarse para un tercer período. No lo debería hacer para preservar las instituciones que rigen hoy en Colombia, que son su fortaleza y le permiten destacarse como una verdadera democracia en el ámbito continental. Lo debería hacer aún por prevención.
Otra colombiana, no tan famosa como Shakira, aunque no menos bella –y eso sin producirse–, pero bastante conocida en el ámbito continental y con un gran prestigio como jurista, me explico por qué Uribe no debe hacerlo.
La fuerza de Colombia, me dijo, son sus instituciones, es el respeto por los poderes constituidos y en particular por el funcionamiento de la justicia y los organismo de contralor. Y el gran mérito, advirtió, fue de quienes estructuraron el sistema que impide que un gobierno, durante su período, pueda hacer designaciones con las cuales “dominar” organismo como la Corte de Justicia, el Tribunal Constitucional o la Fiscalía General.
El mecanismo prevé que esos organismos funcionen con mayorías designadas por gobiernos anteriores, pero cuando no había reelección. Si Uribe es reelecto por tercera vez, en algún momento todos los miembros de esos cuerpos habrán sido puestos por él. Y eso aunque sea legal, no es tan legítimo ni le hace bien a las instituciones y a la democracia colombiana. En los hechos se desvirtúa el contralor y el equilibrio de poderes.
Uribe no debería dejarse seducir por el poder y menos por el poder incontrolado, como le ocurre a tantos. No presentarse sería su último y uno de los más importantes aportes que haría a su país y a la democracia.