[ESTADOS UNIDOS]

El miedo al hombre negro

Muchos estadounidenses conservadores temían que la posición de los blancos en la sociedad se viera afectada tras la elección de un negro como presidente.

Tanto negros como blancos tenían lágrimas en los ojos: un afroamericano estaba allí, en la escalinata del Capitolio, construido por esclavos, para prestar juramento.

“Ahora, la Guerra Civil de Estados Unidos ha terminado definitivamente”, aseguraron exultantes muchos estadounidenses cuando Barack Obama, hijo de un keniano y una mujer blanca de Kansas, se convirtió en el primer presidente negro en instalarse en la Casa Blanca.

Al final del primer año de su mandato, muchos coinciden en que los estadounidenses tienen una actitud más abierta que nunca respecto a la cuestión racial, aunque la desigualdad aún está lejos de desaparecer: pese a los lemas obamistas de “change” y “hope” (cambio y esperanza), las perspectivas siguen siendo más sombrías para los negros que para los blancos. Los atropellos racistas incluso van en aumento.

“El mero hecho de que hayamos elegido a un presidente negro no significa que ahora todos nos estemos tratando de forma diferente”, dice Calvin, que trabaja en una obra de construcción cerca del Capitolio. Todavía hay muchos, añade, que rechazan a Obama simplemente porque es negro. Aun así, su elección les ha dado a muchos negros una nueva autoconfianza, asegura Calvin: “ahora, cada niño negro sabe que puede convertirse en el siguiente presidente de Estados Unidos”.

“A pesar de que un afroamericano ocupa el máximo cargo público del país, hay dos veces más negros sin trabajo que blancos”, se lamenta la organización defensora de los derechos civiles National Urban League. Medio siglo después de que naciera el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, la cantidad de afroamericanos que viven en la pobreza sigue siendo tres veces mayor que la de los blancos. E incluso si tienen un empleo, en promedio ganan menos dinero que los blancos.

La mayoría de los negros tiene una formación escolar más baja. Solo el 3% de los puestos de mayor nivel en la economía y la política está ocupado por negros. Aunque solo el 13% de la población de Estados Unidos es afroamericana, representa casi la mitad de todos los presos en las cárceles.

“A pesar de todo ello, no debemos olvidar que la tendencia general es positiva”, afirma Mark Potok, director del Centro Legal del Sur para la Pobreza, con sede en Alabama. “Con cada nueva generación se reducen las barreras”. Sin embargo, Potok también reconoce que “el presidente negro en la Casa Blanca también inspira miedo a mucha gente y provoca un movimiento contrario”.

Muchos estadounidenses conservadores temían que la posición de los blancos en la sociedad se viera afectada tras la elección de un negro como presidente. “Obama quiere endurecer las leyes sobre la tenencia de armas y al mismo tiempo pretende reformar el derecho de inmigración”, señala Potok. El investigador explica que las estadísticas que predicen que ya en el año 2050 los blancos serán menos de la mitad de los estadounidenses avivan esa crisis de identidad y, con ello, las tendencias racistas.

“A partir de la campaña electoral hemos sufrido un auténtico retroceso”, se queja Potok. Aunque confiesa que no puede contar los casos, no le cabe ninguna duda: “los atropellos contra los negros están aumentando”.

Alumnos de tercer año que viajan en su autobús escolar por el estado rural conservador de Idaho gritando “mátalo”; muñecas de Obama en llamas; amenazas de muerte y reportes sobre estadounidenses radicales que se están armando hasta los dientes: todo esto es alarmante, dice Potok. “No solo el número de amenazas de muerte contra Obama ha aumentado notablemente, sino también las que se dirigen contra otros estadounidenses de piel negra”, asegura.

Un juez del estado sureño de Luisiana, que de ninguna manera se considera a sí mismo racista, se negó hace poco a casar a una pareja de raza mixta con el argumento de que sus futuros hijos tendrían demasiados problemas en su vida, además de que la tasa de divorcio entre parejas mixtas es demasiada alta. Hasta el día de hoy, el juez no ha presentado sus disculpas por estas afirmaciones.

El que sí ha presentado sus excusas es el líder de la mayoría en el Senado y compañero de partido de Obama, Harry Reid. El senador demócrata se vio obligado a pedir perdón por sus afirmaciones racistas vertidas durante la campaña electoral, cuando dijo que Obama podría tener éxito porque es un “afroamericano de piel clara que no usa dialecto negro, a menos que él quiera”.

Obama aceptó las disculpas de Reid. El Presidente ya había demostrado que no es excesivamente sensible cuando se trata de diferencias de color: “¿hay personas a quienes no les gusto por mi raza? Estoy seguro que las hay”, declaró en una entrevista televisiva en septiembre. Desde el principio, Obama ha defendido que el tema del racismo no se debe barrer bajo la alfombra. Y esto ya es una importante ganancia, opina el sociólogo Michael Eric Dyson, de la Universidad Georgetown en Washington.


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