El artista peruano Benito Cerna no tuvo la fortuna de asistir a alguna escuela para aprender arte. Sin embargo, comenzó su carrera muy temprano.
Cerna afirma que vive para su oficio y que Panamá está entre los primeros países en los que se dio a conocer.
“Estoy muy agradecido con este hermoso país”, expresa el pintor, vía correo electrónico desde Perú, y cuyas obras se exponen hasta el 25 de agosto en la galería Mateo Sariel.
A pesar de que no pudo estar presente en la inauguración de su exposición el miércoles pasado, dice que sí se ha estado en algunas de las seis exposiciones que ha realizado anteriormente en este istmo.
En esta ocasión, la muestra en Mateo Sariel la componen 14 cuadros al óleo, en diferentes formatos.
Dentro de su taller y a lo interno de su mente, el pintor toma como tema principal de su obra a la figura femenina, combinando los recursos clásicos y los modernos.
También hay espacio en su paleta y en su imaginación para los bodegones.
“Lo hermoso y lo cotidiano de un objeto, por muy defectuoso o burdo que sea, siempre será motivo de inspiración para plasmar lo que quiero expresar”, comenta quien nació el 4 de abril de 1960 en la ciudad peruana de Trujillo.
Su identidad, dice Benito Cerna, la refleja en los colores que utiliza.
Entre ellos, los más usados son los ocre tierra y los carmines, y aunque le gustan todas las técnicas, con el óleo dice sentirse “como pez en el agua”.
En su calidad de creador, Cerna espera que las personas observen su obra y la interpreten y reconozcan.
“La ocupación de un pintor, es la que narra lo acontecido, plasma momentos cotidianos, te puede producir emociones, sentimientos, [hacerte] vibrar con cada pincelada, te transporta a tiempos pasados...”, responde el pintor a la pregunta de cómo describiría su quehacer de artista.
En el sitio web cernaleonbenito.galeon.com/index.html, Charles Nevott, colega y amigo del artista, escribe que lo del peruano es “un viaje que evoca cierta letanía con el pasado” y que el pintor “toma la magia del instante para atraparla en el lienzo, que es la continuidad de su propia emoción”.
Cerna, quien también es restaurador de obras de arte y de monumentos históricos, ha ofrecido su labor plástica en individuales y colectivas en galerías y museos en Chile, Costa Rica, Francia, Colombia, Estados Unidos y República Dominicana.

