El cine del director colombiano Rodrigo García Barcha va por la misma senda que el hecho por su colega, el español Pedro Almodóvar.
Ambos son maestros a la hora de narrar hechos desde la mirada femenina. En los dos ocurre que cuando sacan su lado masculino en sus películas, el asunto no tiene el lirismo ni la profundidad dramática esperada.
El hijo del Nobel de Literatura Gabriel García Márquez debutó con la preciosa Cosas que diría con sólo mirarla (2000), a la que siguió la no menos meritoria Nueve vidas (2005).
En ambas producciones, las mujeres de García Barcha están en medio de encrucijadas donde prima el haber perdido algo, o se añora o se espera recobrar ese algo, llámese un viejo amor, la libertad, un hijo, la felicidad o la vida misma.
Sus mujeres deben luchar contra sí mismas, pero su mayor batalla es cuando se enfrentan al machismo, la economía, la soledad, las enfermedades o una relación sentimental deteriorada.
Para darle piel a semejantes heroínas, este director ha tenido el privilegio y la suerte de contar con lo mejor del sector interpretativo femenino de Hollywood.
Estas damas trabajan a sus órdenes generalmente por un salario mínimo.
El director de varios capítulos de la serie de televisión A dos metros bajo tierra se ha dado el lujo de dirigir a estrellas como Cameron Díaz, Calista Flockhart, Glenn Close, Holly Hunter y Sissy Spacek, entre otras.
¿Cómo lo hace? Porque Hollywood cuenta fundamentalmente historias sobre hombres o desde la perspectiva de los caballeros, donde las mujeres son muchas veces meros objetos decorativos o lindos elementos que desencadenan conflictos relacionados con la pasión en todos sus niveles.
Los buenos papeles para mujeres escasean en la meca del cine, más si la dama en cuestión supera los 40 años, pues Hollywood se alimenta de jóvenes y donde los productores les ven alguna arruga la mandan fuera del set.
Otra razón para decirle sí a Rodrigo García Barcha es que su estilo de dirigir cine es semejante a los ensayos teatrales. Se reúne con su equipo actoral, leen el libreto, lo discuten y le exige a sus actores que deben ofrecer propuestas de cómo caminaría o hablaría sus personajes, para que hacía ese personaje sea creación de ambos.
Ahora llega a las salas la estupenda Madre e hija, en la que participan Naomi Watts, Annette Bening y Kerry Washington.
El tema central de este portentoso drama es la familia y sus ramificaciones.
¿Es madre la que da a luz a una criatura o también quien adopta o cría? ¿Es mejor saber que se es adoptado o la mentira es un santo remedio? ¿Cómo maneja una persona ese sentido del desarraigo y de la ausencia al saber que alguien la abandonó por algún motivo? ¿El clan sustituto es suficiente para no interesarse en ese otro ser que nunca has conocido y quisieras, a pesar de todo, verle a la cara?

