[EXTRACTO]

Los niños al último

¿Será 2011 el año de la austeridad fiscal? En el ámbito federal, aún no está claro: los republicanos exigen recortes draconianos al gasto, pero no sabemos qué tan lejos están dispuestos a llegar en una confrontación con el presidente Obama. No obstante, en los ámbitos estatales y locales, no hay duda al respecto: se avecinan grandes reducciones al gasto.

¿Y quién llevará la carga de estos recortes? Los niños de Estados Unidos. Ahora, los políticos y, especialmente según mi experiencia, los conservadores siempre dicen estar preocupados por los niños del país. Allá en la campaña de 2000, el entonces candidato George W. Bush, promocionando “el milagro texano” de los índices de deserción escolar drásticamente bajos, declaró que quería ser “el Presidente de la educación”. Hoy, los defensores de los grandes recortes al gasto dicen a menudo que su mayor preocupación es la carga de la deuda que enfrentarán nuestros hijos.

No obstante, en la práctica, cuando los defensores del menor gasto tienen la oportunidad de poner en práctica sus ideas, la carga siempre parece recaer desproporcionadamente sobre esos mismos niños que dicen que les importan tanto.

Hay que considerar, como ejemplo, lo que pasa en Texas, donde pareciera cada vez más que es donde sucede primero el futuro político de EU. A Texas le gusta presentarse como un modelo de gobierno reducido, y vaya que sí lo es. Los impuestos son bajos, al menos si se está en la parte superior de la distribución del ingreso (los del 40% de la población hasta abajo están, en realidad, por encima del promedio nacional). El gasto gubernamental es también bajo. Y, para ser justos, es posible que los impuestos bajos sean una razón del rápido crecimiento poblacional del estado, aunque los bajos precios de la vivienda son, de seguro, mucho más importantes.

Sin embargo, este es el asunto: aunque el poco gasto puede sonar bueno en abstracto, a lo que se reduce en la práctica es a poco gasto en los niños, que representan, directa o indirectamente, una gran parte de los desembolsos gubernamentales en los ámbitos estatales y locales. Y en Texas, con bajos impuestos y poco gasto, los niños no están bien. El índice de egresados de bachillerato, de solo 61.3%, coloca a Texas en el lugar 43 de la clasificación de 50 estados. En el ámbito nacional, el estado clasifica en quinto lugar en pobreza infantil; encabeza el porcentaje de niños sin seguro médico. Y solo 78% de los niños texanos tiene una salud excelente o muy buena, significativamente por debajo del promedio nacional.

Sin embargo, esperen, ¿cómo pueden ser los índices de egresados tan bajos cuando Texas tuvo ese milagro educativo allá cuando el ex presidente Bush fue gobernador? Bueno, a dos años de su presidencia, salió a relucir la verdad sobre ese milagro: los administradores de las escuelas texanas lograron una deserción escolar baja: ellos se equivocaron en las cifras.

No es un panorama bonito; la compasión aparte, hay que preguntarse y lo hacen muchos empresarios texanos , ¿cómo puede prosperar a largo plazo el estado con una futura fuerza de trabajo asolada por pobreza infantil, mala salud y falta de instrucción? Sin embargo, las cosas están a punto de ser peores.


Última Hora

  • 05:06 Pateando la mesa: Una decepcionante decisión Leer más
  • 05:04 Los negocios crudos de Ramón Carretero y el misterio del petróleo cubano Leer más
  • 05:01 El quiosco Oller, una historia de familia y comunidad  Leer más
  • 05:01 Panamá Sub-20 busca recomponer su camino ante Jamaica tras un debut adverso Leer más
  • 05:01 Soberanía Logística Leer más
  • 05:01 Salud mental en las aulas: la alerta de Lucy Molinar tras nuevos hallazgos del Meduca Leer más
  • 05:01 La inversión pública no despega: Gobierno apenas ejecuta el 30.5% del presupuesto para obras  Leer más
  • 05:01 Ifarhu ofrece becas para estudiar fuera de Panamá: estas son las opciones Leer más
  • 05:00 Tal cual Leer más
  • 05:00 Las democracias también se enferman Leer más