Aunque Estados Unidos y Cuba ofrecieron el mes pasado un destello de esperanza de que podían estar cerca de terminar con años de hostilidades, desde entonces ninguno de los dos ha hecho demasiado por ampliar esa ventana de oportunidad.
El presidente Barack Obama prometió en abril un “nuevo comienzo” con Cuba tras suavizar ligeramente el embargo comercial estadounidense de 47 años contra la isla de gobierno comunista que refleja décadas de enemistad de la Guerra Fría. Pero Obama dejó rápidamente claro que nuevos pasos hacia una normalización dependían de que Cuba libere presos políticos y dé señales de avance en materia de derechos humanos. El presidente cubano, Raúl Castro, por su parte, hizo lo que algunos consideraron una inédita oferta pública de dialogar con Washington sobre todos los temas, incluyendo derechos humanos. La Habana aclaró reiteradamente, empero, que no tenía intención de hacer concesiones para satisfacerlos.
Pese a noticias del Departamento de Estado respecto a nuevas conversaciones con la Sección de Intereses de Cuba en Washington, muchos observadores temen que la buena sintonía de abril pudiera estar desvaneciéndose a medida que ambos lados regresan a sus viejas posiciones. “No hay ningún proceso, nada está teniendo lugar. La historia ahora son las expectativas desinfladas”, dijo Robert Muse, abogado de Washington especializado en asuntos cubanos.
Obama ha dicho que quiere “relanzar” las relaciones entre EU y Cuba. El 13 de abril eliminó las restricciones de la era del ex presidente George W. Bush sobre el derecho de los cubano estadounidenses a viajar y enviar dinero a su patria. También levantó prohibiciones para que empresas de telecomunicaciones puedan operar en la isla.
Aunque Obama se ha apartado de la línea agresiva de Bush, que instó a derrocar al Gobierno cubano, la insistencia en que nuevos pasos dependerían de concesiones decepcionó a grupos que apoyan la normalización de relaciones. Los críticos dicen que esa condicionalidad fue intentada sin éxito por casi todos los 10 presidentes que precedieron a Obama, desde la revolución que llevó a Fidel Castro al poder en 1959. “No veo que la administración Obama haya hecho realmente nada por cambiar la política, la atmósfera”, opinó Wayne Smith, ex jefe de la Sección de Intereses estadounidense en La Habana.