La nueva gripe ya ha infectado a casi 19 mil personas de 64 países. Y el patrón de transmisión avanza hacia una pandemia (el nivel 6 de la escala de la Organización Mundial de la Salud, OMS), según admitió Keiji Fukuda, asesor de la directora de la OMS, Margaret Chan.
Gran parte del aumento en el grado de preocupación de la organización se debe a la situación en países como España, Reino Unido, Chile, Japón y Australia. Estos cinco países han experimentado un aumento constante en el número de enfermos que no están directamente relacionados con viajes a Norteamérica.
Además, la OMS hizo, por primera vez, una modificación en la manera de calificar a la enfermedad. Fukuda dejó de hablar de una gripe “leve”, y pasó a calificarla de “moderada”. La causa es que, como admitió el portavoz de la OMS, los datos de que se disponen “no reflejan el estado real de la infección”. A los hospitales o centros de salud sólo llegan los enfermos más graves. Y depende del ojo clínico del profesional (o de sus posibilidades presupuestarias) pedir un análisis especial para determinar el tipo de virus que ha infectado al paciente o, simplemente, tratarla como a una gripe más (el antigripal más usado, el Tamiflú, funciona con la A (H1N1) o con la infección estacional).
Además, hay características que hacen que esta infección pueda calificarse de especial: se está propagando por el Norte a pesar de la llegada del calor (hasta ahora eso no sucede porque los rayos ultravioleta del verano inactivan a los virus); afecta más a menores de 60 años (lo normal en la gripe es que sean los mayores los más afectados); los enfermos más graves –los fallecidos o quienes desarrollan neumonías que necesitan incluso el uso de respiradores– tienen mayoritariamente entre 20 y 40 años, y hay una parte importante de los 117 fallecidos que no pertenece a grupos de riesgo (ni son mayores, ni tenían enfermedades crónicas previas, ni eran mujeres embarazadas).
Por eso Fukuda dijo que cada vez se está “más cerca del nivel 6” (el máximo previsto por la organización). El asesor de Chan reconoció que en el seno de la OMS hay un debate acerca de los niveles de alerta, y que cada vez hay más expertos que afirman que debe tenerse en cuenta no solo la expansión del virus (incontrolable en América del Norte, camino de serlo en países como España y con casos aislados en el resto), sino también la gravedad de la enfermedad que causa. Fukuda destacó que este último aspecto -el impacto en la salud de los afectados- no era sólo debido al patógeno.