Finalmente, se puede decir la verdad. Estados Unidos (EU) ya anunció oficialmente que tiene 5 mil 113 armas nucleares en su arsenal, además de varias miles más a la espera de ser desmanteladas. Los totales están tan cerca de los estimados extraoficiales que han estado circulando públicamente por años, que usted podría preguntarse por qué toda la emoción.
Oficiales de los servicios de inteligencia han argumentado desde hace ya tiempo que la divulgación de las cifras ayudaría a los terroristas a calcular el combustible mínimo que hacía falta para un arma. Si eso fue cierto alguna vez, ciertamente es anticuado. Sitios en internet con buena reputación ya revelan que los diseñadores de armas estadounidenses necesitan aproximadamente cuatro kilogramos de plutonio, o aproximadamente 8.8 libras.
El hecho que esta información sin carácter confidencial fuera custodiada celosamente durante tanto tiempo demuestra la empecinada mentalidad de la Guerra Fría de las burocracias de energía nuclear, defensa e inteligencia.
El presidente Barack Obama debería ser elogiado por romper con este anacronismo. Eso contribuiría a apuntalar la credibilidad estadounidense a medida que él pugna por reducir incluso más la proliferación de armas nucleares.
Las cifras demuestran hasta dónde ha llegado Estados Unidos en la reducción de un arsenal nuclear que alcanzó su cúspide, con 31 mil 255 armas, en 1967. Las 5 mil 113 armas equivalen a una reducción de 85%, pero sigue siendo mucho más de lo que hace falta para disuadir cualquier amenaza.
Estados Unidos y Rusia (país del cual se estima que tiene miles de armas más en reserva que Estados Unidos) necesitan hacer reducciones incluso mayores. Pero, tras años de inacción bajo el presidente George W. Bush, quien desdeñó tratados de armas, la tendencia va mejorando.
El presidente de Irán, Mahmoud Ahmadineyad, aún seguía con sus mejores peroratas esta semana. Pese al hecho que su país ocultó sus esfuerzos nucleares por años y hace poco fue sorprendido ocultando otra planta prohibida de enriquecimiento, le dijo al público en la sede de Naciones Unidas que Washington es “el principal sospechoso” que fomenta una carrera de armas nucleares.
La decisión de Obama con respecto a la divulgación, así como las cifras, le restó un poco de fuerza a eso.