Las acciones que está tomando Panamá frente al cambio climático están enmarcada en los Objetivos de Desarrollo sostenible (ODS), número 7, que busca impulsar energía asequible y no contaminante, y el ODS 13 para impulsar acciones por el clima.
Razón por la cual, Panamá, en el año 2019, creó la Estrategia Nacional de Cambio Climático, que contempla líneas de acción que buscan aumentar la resiliencia, el desarrollo de capacidades y la transferencia de tecnologías, y que tiene como propósito reducir los efectos del cambio climático e incorporan programas sectoriales de adaptación, como distritos resilientes, comercio de emisiones, seguridad hídrica, seguridad energética, seguridad marina, entre otros.
Según la Secretaria de Energía, el sector transporte es el principal consumidor de energía del país, principalmente los derivados de petróleos que son usados por automóviles, camiones, buses, ferrocarril, aviones y barcos.
El último inventario de gases de efecto invernadero del Ministerio de Ambiente tomó en consideración el dióxido de carbono, el metano y óxido nitroso, y determinó que los sectores emisores de gases de efecto invernadero son el de energía, en un 80%, y el resto son producidos por la silvicultura, los desechos, los productos industriales, etc.
Uno de los lineamientos conceptuales del Plan Energético Nacional 2015-2050, es la descarbonización de la matriz energética, que busca que este sistema se transforme en un proceso de transición continuado y que haga menos uso de combustible fósil para cumplir con la desaceleración del cambio climático y reducir los posibles efectos a la salud de la población.
En base a la Estrategia Nacional de Cambio Climático, la Secretaría de Energía presentó una propuesta de movilidad eléctrica desarrollada entre el sector público y el privado, a través de la cual se creó una comisión intergubernamental de movilidad eléctrica que deberá coordinar estos lineamientos con las diferentes instituciones.
Este plan desarrolla 4 pilares estratégicos que son: gobernanza, normativa, sectores estratégicos y educación.
Entre las líneas de acción se encuentran: la gobernanza interinstitucional, la gobernanza público-privada, incentivos fiscales y no fiscales, límite máximo de emisiones, instrumentos de precio de carbono, red eléctrica y carga de vehículos, comercialización de electricidad, flotas oficiales, flotas privadas, flota de autobuses, divulgación y formación técnica.
Este plan ha trazado metas para el año 2030, y buscan impulsar de un 25% a 40% la participación de vehículos eléctricos en las ventas de autos; del 10% al 20% de autos eléctricos, en la flota de vehículos particulares; de 25% al 50% de autos eléctricos en la flota de gobierno, y del 15 al 35% de buses eléctricos en la flota de buses con concesiones autorizadas.
El reemplazo de los automóviles que utilizan diésel y gasolina por vehículos eléctricos representaría una significativa reducción de las emisiones de dióxido carbono, monóxido de carbono y óxido nitroso.
La sociedad panameña se beneficiaría de esta nueva tecnología debido a que los vehículos eléctricos no requieren de combustibles fósiles, son rentables y contribuyen a reducir la contaminación acústica.
Pero el plan de movilidad eléctrica no es la única iniciativa frente al cambio climático. Panamá también prepara un proyecto de semilla silvopastoril y seguirá ejecutando el programa de reforestación Alianza por el Millón de Hectáreas.
En esa línea también se desarrolla el Plan de Transición Eléctrica, que es una estrategia para establecer acciones hasta el 2030, a través de la incorporación de energía renovable.
Todas estas iniciativas tienen como objeto mitigar los efectos del cambio climático y son acciones ejecutadas por los gobiernos panameños para hacer frente a los compromisos adquiridos con el medio ambiente, la sociedad y la comunidad internacional.
La autora es analista de Relaciones Internacionales