Jems Lapidus. El propio oficio de ser abogado enfrenta a estos profesionales a las dobleces de la justicia, a los absurdos de las leyes y a las múltiples caras de la moral.
Son los abogados quienes defienden al inocente y al maleante como si uno y otro fueran iguales (sé que digo algo sin sentido, pero hay mafiosos y asesinos que deberían ser tratados con otras reglas).
Los abogados están como casi nadie en medio de esos sitios de terror que son los juzgados, las cortes y las cárceles.
Con semejante bagaje debería haber más novelistas que vengan del Derecho. Sé que los hay, pero tendrían que ser más, pues en teoría son perfectos para adentrarnos en ese universo de chantaje y desigualdad que hay en la política, la justicia y en casi cualquier parte de este planeta.
Un abogado que ha aprovechado más que bien su trabajo es Jens Lapidus, quien debuta con la magistral y altamente recomendable novela ‘Dinero fácil’ (Editorial Suma).
En su obra Lapidus muestra que Estocolmo se las trae, que esa idea de ser una ciudad civilizada no es del todo cierta, que como cualquier lugar habitado por seres humanos tiene un espacio reservado a la estela que deja tras de todos el sucio negocio de la droga: violencia, explotación, prostitución, muerte y cuanta tristeza letal se le ocurra a usted.
Lapidus es mordaz y kamikaze en su estilo, no le da tregua ni a jueces ni a los adictos ni a los narcotraficantes. Es valiente y sabe unir con envidiable eficacia letras y leyes.
Del autor:
Es un abogado treintañero que ha defendido a más de un criminal en Suecia, tamaña experiencia le permitió redactar la magnífica ‘Dinero fácil’.
