ANTONIO SALAS
Si solo la mitad del contenido de “El Palestino” (Editorial Planeta) es cierto, es más que suficiente para admirar el coraje del periodista Antonio Salas. Este profesional de la comunicación social ofrece un reportaje valiente y osado, tan increíble en su desarrollo y en lo que cuenta, que parece más bien una novela de intriga política de primer orden, y si lo fuera, no perdería ningún milímetro de interés.
Si es verídica toda o parte de la información que suministra en sus 671 páginas, entonces estamos ante la confirmación de habitar un planeta al que le falta poco para ser destruido por culpa de los prejuicios, los odios y el fanatismo religioso que existe entre sectores judeo-cristianos y musulmanes, dos sectores donde hay gente buena (los más) y otro grupo que solo cree en la violencia (los menos, pero que son más mediáticos y muchas veces hasta mejor organizados).
El autor e investigador de “El Palestino”, así como lo que comparte en su extenso reportaje, merecerían no una película sino una saga cinematográfica completa, preferiblemente dirigida por el franco-griego Costa-Gavras, el inglés Ken Loach o el estadounidense Alan J. Pakula. Antonio Salas se adentra en las fauces de los más temibles movimientos de la actualidad: las FARC colombianas, la ETA española, la libanesa Hizbullah, los palestinos de Hamas y un variopinto etc.
Colectivos que para algunos son salvadores ante la maléfica y alienante presencia occidental y para otros simples terroristas sin conciencia que quieren imponer a sangre y muerte sus ideas.
Antonio Salas plantea que en todos los bandos hay culpables e inocentes, víctimas y victimarios, moderados y radicales. Lo que recomienda es conocer al otro sin mirarlo con desprecio, sino comprenderlo y ver de qué manera la paz y el diálogo pueden ayudar a que los malos, no importa su ideología, religión o bandera, no se queden con el planeta.
