Mercedes Castro. Construir un personaje creíble, que dé la sensación de que está entre nosotros, que respira y que siente, que tiene sus días donde triunfa y otros donde no quisiera levantarse de su cama, es una prueba de hierro que no siempre alcanzan los escritores, ni siquiera los mejores o los más mediáticos o los que ganan los más importantes premios.
Se dan casos de narradores que manejan una trama intensa, con giros argumentales fuera de serie y son dueños del poder de la descripción perfecta, pero sus hombres y mujeres parecen hechos de un barro cercano al artificio.
Mercedes Castro sí ha conseguido elaborar un personaje de carne y hueso: Clara Deza.
En su trabajo, Deza está rodeada de representantes de la ley y de aquellos que evaden e infringen la justicia, y en casa es como cualquiera dama responsable que vigila el buen rumbo de su hogar, sin perder su independencia.
Podría decir que las virtudes y defectos de Deza son la principal razón por la que “Y punto” (Punto de Lectura) es una novela soberbia y altamente recomendable, pero estaría mintiendo un poco, pues la capacidad que tiene Mercedes Castro de mostrarnos las zonas sombrías y corruptas de una España peligrosa y solo medio confiable, también es otro buen motivo para leer su fascinante obra de principio a fin.
Mercedes Castro se convierte así en una admirable seguidora de maestros de la novela negra como Dashiell Hammett y Raymond Chandler.
Lo hace Castro con desenvoltura y propiedad, con aplomo y veracidad.
Del Autor:
Mercedes Castro es una abogada a la que no le llamó mucho la atención las leyes y prefirió dedicarse al oficio de editora. Invirtió, por lo menos, dos horas diarias por nueve años para redactar y pulir “Y punto”, pieza con la que debuta en las lides literarias. Luego de cinco versiones dio por terminado el libro y lo mandó a cinco editoriales. A los días, tres de esas empresas manifestaron su interés en publicarla. La vencedora fue Alfaguara.
