“¡Ya!... Esto es insostenible… y, además, proporcionalmente no ha resultado efectivo”. Esta es la frase que se escucha por todo el país, adicionado a gritos de desesperación: “Tengo que poner la paila!...¡Tengo que salir a trabajar!”... Y un largo y trágico etcétera.
Yo no pretendo tener la respuesta, pero sí puedo decir una cosa que me parece lógica: hay muchas maneras de abrir… pero la anunciada el martes 11 de agosto es un engaño. Lo que no se puede hacer es seguir con la misma estrategia esperando resultados distintos. Hasta el famoso doctor Fauci ha dicho: “las soluciones no tienen que ser extremas: ni es encierro total ni es apertura total”.
El martes, el ministro de Salud dio un “abrir… sin abrir”, light y confuso, pero en fin, es un inicio: lo que abrió no contiene formas para que los que puedan ir a trabajar puedan circular, como tampoco pueden llegar los clientes y, sin consumo, no hay venta; sin ventas, no hay empresa, etc., etc.
Existe hoy un montón de avances que no existían en marzo. El primero es que se ha conocido más sobre este virus y ha habido ajustes que parecen eficaces en los tratamientos. Lo más importante, me parece, en cuanto a tratamientos se trata, lo que anunció recientemente el King´s College de Londres. Luego de tratar a 2,600 pacientes, ha producido un modelo muy serio categorizando 6 niveles de riesgo de Covid-19 y exactamente cómo pueden el médico y su paciente actuar frente a cada uno de ellos. Nivel 1: es una gripe sin fiebre. Nivel 2: igual, como el #1, pero con fiebre. Nivel 3: igual al 1 y 2, pero con problemas gastrointestinales (diarrea). Nivel 4: severo o igual al 1, 2 y 3, mas dolores de pecho. Nivel 5:igual a los anteriores, mas afectaciones respiratorias. Y nivel 6: severo, con todo lo anterior, mas dificultad para respirar. Al categorizar, se sabe cuándo hospitalizar a tiempo, ahorrarse 8 días - lo cual salva muchas vidas - y a la vez evita el colapso del sistema hospitalario.
Existen ya media docena de vacunas que podrían salir – con de seguridad– en el primer semestre del año entrante, cuyo impacto en el país se sentiría de 3 a 6 meses luego de ser aceptada, por lo menos en una cuarta parte de la población.
Por último, ya existe nuestro “Plan Guayaquil”, llamado Todo Panamá, que pone a todo el sector no gubernamental a complementar la labor del gobierno, adicionándole eficiencia y transparencia a toda la actividad. Este plan, además, permite que de ahora en adelante las aperturas sean consensuadas (porque los contrasentidos del abrir sin abrir del martes no puede haber contado con la participación eficaz y racional del empresariado).
Por ejemplo: para que el abrir sea de verdad, podría incluir todas las actividades económicas, con excepción obvia de las áreas con brotes importantes, a las que se les podría poner un cerco, sin cerrar todo el país, y en las áreas cercadas asegurar 300 dólares por familia. Las empresas podrían abrir con estricto cumplimiento sanitario voluntario. Y si se producen más de 5-10 infecciones, se cierra la empresa por 15 días con contratos suspendidos ( la responsabilidad sería de la parte más interesada: la empresa, sus patronos y empleados.)
Que se eliminen los cercos de carretera, que no son más que una fábrica de tranques inútiles e irrespetuosos, y los salvoconductos (que han resultado ser la gran mentira), para que volvamos a ser un solo país. ¿Quién dijo “turismo interno”? (¡Hoy, el viaje de Panamá a las playas ha tomado hasta 7 horas!)
De esta manera, los ciudadanos tendremos oportunidad de responsabilizarnos por nuestra propia salud…como ha sido siempre y como debe seguir siendo… Y los que repiten que somos un pueblo indisciplinado y caótico, vean los videos del Metro, que muestran a todos con mascarilla, guardando distanciamiento y usando repetidamente el gel alcoholado. ¡Cumplimiento total con ellos mismos…y con los demás!
¿Que pueden salir más positivos? Sí, pero si proporcionalmente a nuestra población ya estamos entre los países con más casos del mundo, ¿por qué seguir haciendo lo mismo?
Cualquiera que sea la legítima apertura que acordemos todos juntos como sociedad, debe existir un sistema de comunicación totalmente nuevo. Un ejemplo importante es ir publicando (con fotos) la identidad, edad y tragedia de los fallecidos y sus familiares. Que dejen de ser simples números en una fría estadística. Son seres humanos panameños que fueron hijos, padres, madres, abuelos. CNN hace esto con algunos de los fallecidos en Estados Unidos, y Maruja y yo, al verlo, terminamos llorando. Es el impacto que necesitamos para tomar ésto en serio. Aplausos a TVN por su propio esfuerzo.
Además, hay que profesionalizar las conferencias diarias. Establecer previamente las preguntas que sabemos tiene la población. Hacerlas por escrito, al igual que las respuestas… cortas y contundentes (dándole fin a los largos cuentos que no aclaran sino que confunden).
No más policías “mandándonos” y, a la vez, dañando su propia imagen institucional. Ellos deben volver a sus importantísimas tareas contra el crimen, para mejorar la seguridad y cumplir con su mandato y lema de “proteger y servir”.
Yo no sé si estas ideas tienen valor para ustedes, apreciados lectores. A lo mejor el abrir de verdad deba ser distinto al propuesto. Lo que yo sí tengo por seguro es que debe existir un abrir de verdad , sin engaños, para la próxima semana …¡a más tardar!
El autor es fundador del diario La Prensa