Un pueblo demuestra su grandeza, cuando sus ciudadanos y ciudadanas hacen frente común frente a las adversidades, cuando se desprenden de intereses y egoísmos personales, ideologías políticas o de cualquier índole y cierran filas como un todo para vencer a un enemigo poderoso, silencioso e implacable como lo es el Covid-19.
Aquí no es asunto de encontrar culpables o de responsabilizar a un gobierno por lo que hizo o dejó de hacer. Es una pandemia global y por tanto, es responsabilidad de cada persona en el más alejado rincón del planeta hacer lo que le corresponde para frenar su propagación, ya que de ello depende la supervivencia de la humanidad. Es asunto de solidaridad fraternidad y sororidad mundial y nacional.
Es una pandemia que no discrimina por edad, sexo, raza, religión, política, clase social, nivel económico o país. Al 30 de marzo, con más de 782,365 casos y más de 37,582 muertos en 199 países, la expansión del coronavirus sigue su curso en su carrera de destrucción y muerte.
Todos y todas somos vulnerables, dependemos del correcto comportamiento de los demás. No existe medicamento, terapia o vacuna contra el coronavirus y en tanto esa realidad no cambie, el objetivo central es evitar su propagación. Solamente saldremos vencedores si cada persona entiende que es un gran desafío que tenemos que hacer propio y que depende de nuestra actuación individual, solidaria y conjunta. Para ello tenemos que acatar los protocolos y recomendaciones de las autoridades sanitarias, en especial, la medida de “Quédate en casa”. Tenemos que entender que se requiere disciplina y voluntad para acatar las reglas, restricciones, limitaciones y controles temporales. Ellas son imprescindibles y se justifican por la absoluta necesidad de evitar la propagación del virus y salvar vidas, que puede ser la vida de alguien cercano a usted.
Y ante esta situación mundial, cuyos devastadores efectos apenas empiezan a asomar, tenemos la valiosa oportunidad de demostrar cuán grande e importante es nuestra humanidad, tomando conciencia de que se requiere del esfuerzo individual para evitar poner en peligro a los demás. Porque cada persona cuenta, por tu bien y por el mío, “Quédate en casa”.
La autora es abogada y escritora
