La flamante presidenta de Brasil, Dilma Roussef, enfrentará la próxima semana el desafío más grande en lo que va de su gobierno durante la visita de Estado que realizará a China, en la que buscará arrancar de las autoridades de Beijing un compromiso de ampliar el acceso de productos industriales brasileños al país asiático. “La palabra ‘reciprocidad’ es importante”, afirmó el portavoz de la Presidencia, Rodrigo Baena Soares.
“En el área comercial, estamos trabajando para diversificar nuestra pauta de exportaciones, para agregar valor a nuestros productos. Queremos reciprocidad, es decir, aumentar el acceso de los productos brasileños al mercado chino y la participación de nuestras empresas en el desarrollo nacional chino”, agregó.
El gigante asiático se convirtió en los últimos años en el mayor socio comercial de Brasil en el mundo, superando a EU. En la última década, el intercambio bilateral saltó de modestos 2 mil millones de dólares a 56 mil millones de dólares. Pese a que sus exportaciones a China están concentradas principalmente en materias primas (commodities) y a que sus importaciones son principalmente de productos industrializados, el comercio bilateral cerró el año pasado con un superávit de 5 mil 200 millones de dólares en favor de Brasil, que en el mismo período acumuló un déficit de casi 8 mil millones de dólares en su comercio con Estados Unidos.
Pese a ello, se multiplican en el país sudamericano las quejas sobre perjuicios dejados por la relación con China. Un estudio de la poderosa Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo divulgado el año pasado calcula que la competencia de los productos industriales chinos hizo que Brasil dejara de exportar 12 mil 600 millones de dólares entre 2004 y 2009.
Según la entidad, las pérdidas de mercado fueron especialmente acentuadas en la Unión Europea, donde sumaron 6 mil 200 millones de dólares, y en EU, donde llegaron a 5 mil millones de dólares, pero también afectaron a Argentina, el principal socio de Brasil en el Mercosur, donde la competencia de productos chinos generó pérdidas por mil 400 millones de dólares para los exportadores locales.
En su visita oficial al gigante asiático, que se prolongará entre el 12 y el 15 de abril, Dilma Rousseff estará acompañada por una gran comitiva de empresarios que pretenden llevar sus quejas a Beijing. Pese a los problemas, Brasilia asegura que se han logrado importantes avances en las negociaciones sobre acceso de carne vacuna y de pollo brasileños al mercado chino: “Y esperamos abrir el mercado chino a otros productos, como carne de cerdo, frutas y otros”, agregó.
El portavoz aseguró que, en lo que a productos industriales se refiere, Brasil ha realizado “un gran esfuerzo de promoción comercial, de diálogo empresarial”, pero no reveló si estas gestiones se reflejarán en avances concretos durante los contactos que sostendrá Rousseff en Beijing.