Para las enfermedades infecciosas en general, hay dos formas fundamentales de prevenirlas. Por un lado, la prevención primaria, es decir, evitar el contagio con el agente causal a través de vacunas o cambios de conductas (medidas higiénicas). Por el otro, el reconocimiento de los infectados (sintomáticos o asintomáticos), que son personas capaces de transmitir la enfermedad, tratarlos y convertirlos en no contagiosos.
En el caso del Covid-19, en particular, la primera medida se logra con el distanciamiento físico, el lavado frecuente de manos, evitar tocar áreas comunes que puedan haber sido tocadas por personas desconocidas y evitar tocarse la cara. La segunda, se alcanza haciendo la prueba de detección viral (PCR o detección de proteínas virales) en forma masiva para colocarlos en aislamiento estricto, a todos los positivos, hasta estar seguro que no son contagiosos para otras personas.
Existen varios tipos de prueba para el diagnóstico de Covid-19, entre las que se encuentran: las que detectan proteínas vírales (antígenos) o su material genético (PCR-RT), ambos indican presencia del virus, las que detectan anticuerpos (indican que el individuo ha tenido contacto con el virus y ha desarrollado defensa contra él) y el cultivo viral (engorroso y demorado). En la primera fase de la epidemia, el interés primordial es detectar a los que tienen el virus, por lo que la prueba de detección viral es la ideal. Posteriormente, sobre todo para conocer la seroprevalencia, y en esa etapa la prueba primordial será las serológicas, que detectan anticuerpos.
Sin duda, sería ideal lograr el equilibrio entre el máximo aislamiento que tenga el mínimo impacto en la economía y educación. Pero esto no es posible, o al menos, muy difícil, por lo que hay que priorizar las decisiones y conservar la vida primero. Sabiendo que la cuarentena obligatoria afecta grandemente la economía, debemos hacerla bien y solo una vez para poder recuperarnos pronto de la afectación socio-económica.
Creo, que en este momento, y si la cantidad de pruebas lo permiten. la mejor estrategia es la masificación de las pruebas vírales (detectar antígeno o material genético), sobre todo hacerla a aquellas personas que por el trabajo que realizan, salen diariamente a la calle, y aislar en forma estricta a todos los tengan resultados positivos (con o sin síntomas). Además, los que no conocen su “status” viral, deben quedarse en su casa. Esto debe disminuir considerablemente la circulación del virus en el país.
Además, estas pruebas se seguirán utilizando ya que tendremos casos, de cuyos contactos tendremos que conocer el status y decidir su aislamiento de acuerdo al resultado.
La población debe comprender y participar activamente en el mantenimiento de su salud, evitando el contacto con las personas que podrían tener el virus. Extremo cuidado deben tener los mayores de 60 años y aquellos con enfermedades crónicas.
El autor es gastroenterólogo
